El Hotel Convento San Roque, de Balmaseda, celebra el 350 aniversario de su edificio con un programa de actividades culturales y gastronómicas

Se desarrollará durante el año 2017 con el fin promocionar Enkarterri.
Acto de presentación. De izquierda a derecha: Julia Gómez Prieto; Álvaro Parro; Jaime Pagai; y Ángela Egia.
Acto de presentación. De izquierda a derecha: Julia Gómez Prieto; Álvaro Parro; Jaime Pagai; y Ángela Egia.

El Hotel Convento San Roque, de Balmaseda, ha programado un conjunto de actividades culturales, gastronómicas y promocionales para celebrar el 350 Aniversario del antiguo monasterio de Santa Clara, el conjunto monumental en el que se asienta este establecimiento hostelero. La iniciativa, que se desarrollará a lo largo del año 2017, persigue compartir la celebración con la ciudadanía y contribuir a la difusión de los valores históricos, culturales, ambientales y turísticos de Balmaseda y de las Encartaciones.

Jaime Pagai, director general de Puntuan Konsulting, la empresa que gestiona el Hotel Convento San Roque, ha expuesto las líneas generales del programa conmemorativo. Incluye, entre otras iniciativas culturales, la celebración de un ciclo de conferencias, impartidas por historiadores y escritores; cenas teatralizadas e interpretaciones musicales, la promoción de visitas a los museos de Balmaseda con un carácter gratuito y la organización del “Primer Concurso de Microrrelatos Hotel Convento San Roque”, al que podrán presentarse obras literarias con una extensión máxima de 100 palabras.

El programa conmemorativo del 350 aniversario se extiende, asimismo, a la celebración de una gala solidaria y a otras actividades como son el primer encuentro Wedding Planner (dirigido a profesionales de la organización de bodas del País Vasco y del norte de España) y la realización de sesiones de los conocidos como “juegos de escape e ingenio”, una opción de ocio que cada día tiene más adeptos.

Exterior del Hotel Convento San Roque.
Exterior del Hotel Convento San Roque.

En el contexto de la celebración, el Hotel Convento San Roque ha diseñado el denominado “Menú 350 Aniversario”, con sus correspondientes variantes estacionales, que combina tradición y vanguardia y mediante el que se busca la puesta en valor de las materias primas locales y de aquellas que están relacionadas con la cultura y hábitos de vida monacal.

En este mismo ámbito, el Hotel programará también jornadas vinculadas a la gastronomía local, entre ellas el “Mes de las putxeras de Balmaseda”, que tendrá como punto de inicio el día de San Severino. Con posterioridad, se celebrará una Semana de la Gastronomía Conventual, en la que se ofertará una selección de platos basados en materias primas y productos procedentes de conventos, monasterios y abadías. Junto a estas iniciativas, el Hotel Convento San Roque será escenario durante este año de catas y degustaciones de vinos, una feria de productos locales y la primera “Oktoberfest”, donde tendrán una presencia significada las cervezas de los monasterios.

Patio del hotel
Patio del hotel.

En su plan de celebración, el Hotel Convento San Roque cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Balmaseda, de Enkartur, la agencia de turismo de las Encartaciones, y de Julia Gómez Prieto, historiadora e investigadora, y profesora emérita de la Universidad de Deusto, que fue coordinadora de las actividades del octavo centenario de Balmaseda.

Un edificio singular que conserva sus valores originales

El Hotel Convento San Roque, situado en el casco medieval de Balmaseda, está integrado en el conjunto monumental del histórico Convento de Santa Clara, del que también forman parte la iglesia conventual y la preceptoría anexas. Es un edificio singular, adaptado a las necesidades de un hotel-restaurante dotado de servicios avanzados, que ocupa un lugar preferente en el catálogo de las construcciones de la primera villa de Bizkaia y en su propia historia.

El establecimiento hotelero dispone de 21 habitaciones, todas exteriores, de categorías superior y estándar, que en su día fueron las celdas de las monjas de clausura. Mantienen la fisonomía conventual y están equipadas con baño completo, TV vía satélite, Wi-Fi y room service. El hotel cuenta con amplios salones con capacidad para 580 comensales, un gran patio acristalado para la celebración de eventos, así como cafetería. Su parking privado tiene capacidad para 75 vehículos.

Claustro del convento.
Claustro del convento.

El establecimiento está gestionado por Puntuan Konsulting, empresa especializada en consultoría estratégica en gestión hotelera, de equipamientos de ocio y turismo; en la explotación directa de establecimientos y en el servicio de catering personalizado.

El legado del balmasedano Don Juan de la Piedra

La fundación del complejo conventual —que se ha mantenido sin cambios sustanciales durante sus 350 años de historia— se debe al legado del balmasedano Don Juan de la Piedra, residente en Panamá, que impulsó la creación de esta clausura de monjas clarisas en su villa natal para atender los deseos de una de sus hijas, que quería profesar en esa orden religiosa.

Las primeras seis madres fundadoras, entre las que se encontraba la que iba a ser abadesa, Doña Jacinta de la Puente, partieron del Convento de San Miguel (en el lugar de San Martín de Don, Valle de Tobalina, provincia de Burgos) el 28 de octubre de 1666. Realizaron el viaje hacia Balmaseda en varias etapas, pernoctando en Nofuentes, Medina de Pomar y Villasana de Mena. Finalmente, llegaron a la villa encartada el día 31 de octubre.

La inauguración del Convento tuvo lugar el día 3 de noviembre de 1666, una vez concluidas las celebraciones de los días de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos. A las seis madres fundadoras del convento balmasedano se unieron diez novicias y Doña María de Zumalabe, que antes de entrar en religión regentó una pequeña escuela en Balmaseda, dedicada a la enseñanza de las primeras letras a niñas pobres. Actualmente, la haurreskola municipal lleva su nombre. La toma de hábitos de las novicias tuvo lugar en la Parroquia de San Severino y fue presidida por el Arzobispo de Burgos, Don Enrique de Peralta y Cárdenas, también natural de Balmaseda. Tras la ceremonia se procedió a ocupar el nuevo convento por las dieciséis religiosas que dieron lugar a la primera Comunidad de Clarisas en esta villa.

Las monjas clarisas permanecieron en Balmaseda hasta 1984, año en el que se trasladaron al nuevo convento de Loiu (Bizkaia), debido al estado en que se encontraba en edificio que actualmente ocupa el hotel. El convento y la preceptoría, junto a la huerta conventual, fueron vendidos a un particular, con las debidas licencias tanto diocesana como de la Santa Sede, y la iglesia fue cedida al Obispado de Bilbao.

En los años noventa del siglo XX, el edificio del convento fue restaurado en su totalidad y trasformado en el actual complejo hotelero. La antigua preceptoría se habilitó para su uso residencial y la iglesia para otros fines (en la actualidad alberga el Centro de Interpretación de la Pasión Viviente). Una parte del antiguo huerto se ha mantenido sin ocupación de suelo y el resto se dedicó a la edificación de viviendas.

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