Otoño es tiempo de vendimia y planes en la Ruta del Vino de Rioja Alavesa

Recolección nocturna, catas de uvas y mostos, segway entre viñedos, maridajes, visitas teatralizadas...
Vendimiando en familia.
Vendimiando en familia.

Con una expectativa de producción más elevada, de alrededor de 430 millones de toneladas de uva con las que se elaborarán 275 millones de litros de vino, ya ha comenzado la vendimia en Rioja Alavesa. Una época de actividad frenética que coincide con el apogeo de la belleza del paisaje y que ahora se abre al visitante para conocer, desde las propias viñas, este momento mágico de Rioja Alavesa.

Pisando la uva.
Pisando la uva.

Llega la vendimia a la Ruta del Vino de Rioja Alavesa. La época de mayor actividad, antes reservada a bodegueros, enólogos y cuadrillas de vendimiadores, que ahora se abre al visitante y le permite mezclarse con sus gentes, palpar sus viñas, degustar sus mostos, participar de sus actividades, visitar sus villas medievales, probar su gastronomía y formar parte de una postal vitivinícola única.

Una gran cosecha.
Una gran cosecha.

Vendimia en primera persona
Si se quiere entender la labor en el campo, el origen de lo que después será el vino, nada mejor que calzarse las botas, agarrar el cesto y las tijeras, y lanzarse a vendimiar. Ya en el viñedo se estudiará el grado de maduración del fruto y se harán catas de uvas y mostos, para después pasar a la bodega y conocer todo el proceso de elaboración del vino, terminando con una degustación y la posibilidad de una comida tradicional vascoriojana.

Los colores de la vendimia.
Los colores de la vendimia.

Esta experiencia puede vivirse en primera persona en diferentes bodegas de la Ruta, entre ellas Bodegas Pascual Berganzo y Ostatu (ambas en Samaniego), Campillo (en Laguardia) y Eguren Ugarte (en Páganos). Y si se quiere pisar la uva en un antiguo lagar, la Bodega El Fabulista, dentro del recinto amurallado de Laguardia, abre sus puertas a los visitantes para que conozcan el método de elaboración de vinos más tradicional en un antiguo calado subterráneo.

Paseando en segway.
Paseando en segway.

Por su parte, Bodegas Pagos de Leza organiza, el 11 de Octubre, una vendimia nocturna, con cuyo fruto se realiza uno de sus vinos más especiales, Penumbra. Se puede participar y, además, disfrutar de una cena campestre.

En tierra de sueños
El Centro Temático del Vino Villa-Lucía, con su museo interactivo apto para familias, es un buen punto de inicio para conocer las variedades de uva así como las singularidades locales. Ofrece, además, la Experiencia 4D ‘En tierra de sueños’, una producción que ha cosechado 17 premios nacionales e internacionales en festivales de cine y turismo y que propone un viaje mágico a Rioja Alavesa de la mano de un duende del vino o vinfo. Una experiencia que se ofrece junto a la visita al viñedo, vendimia y pisado tradicional con Sasazu Servicios Enoturísticos.

Adentrarse en el proceso
La empresa Thabuca Wine Tours va más allá complementando su propuesta con dos noches de alojamiento, vendimia tradicional, visita el Centro Temático del Vino Villa-Lucía, comida tradicional al sarmiento y visita a una de las bodegas de la Ruta del Vino de Rioja Alavesa.

Saborear la gastronomía
Bodegas Baigorri ofrece, todos los jueves, visitas especiales guiadas por un enólogo, que mostrará los secretos de la elaboración de sus ‘Vinos de autor’ y que incluyen la degustación maridada con una cuidadosa selección de pintxos creativos.

Dormir entre barricas
Diferentes establecimientos ofrecen, además, paquetes de alojamiento con visitas a bodegas, degustaciones y la mejor gastronomía, entre ellos el Hotel Viura, la casa rural Molinera Etxea, la Hospedería de Los Parajes y el Hotel Wine Oil Spa Villa de Laguardia.

Visita panorámica
Y si se quiere disfrutar del vino en la comarca sin responsabilidad al volante, Gran Turismo Rioja es la opción ideal. Ha ideado un tour de dos horas de duración con chófer que harán al visitante vivir y comprender la tierra.

Y, más allá de las actividades, el propio paisaje de Rioja Alavesa es todo un espectáculo que merece la pena ser admirado. Las viñas comienzan a teñir el paisajes de colores que van desde al amarillo al ocre, anaranjado y rojizo, y las distintas tonalidades configuran un lienzo vivo, cambiante y magnético, más atractivo, si cabe, por su naturaleza efímera, pues se trata de un espectáculo que durará solo unas semanas, hasta que las hojas caigan y los viñedos esperen, adormecidos, la llegada de una nueva primavera.

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