Menos txakoli, pero de mayor calidad

Así ha sido el resultado de la cosecha de 2010 en Bizkaia.

La producción total declarada en la cosecha 2010 ha sido de 1.170.378 litros, lo que ha supuesto un decrecimiento del 5,6% respecto a lo elaborado en la campaña anterior, a pesar de que la superficie de viñedo acogido a la D.O. ha crecido en cuatro hectáreas, hasta sumar un total de 342.

Del volumen total elaborado, el 98% ha sido txakoli blanco. El resto se reparte entre mínimas producciones de tinto, rosado –“ojo de gallo”- y elaboraciones especiales, como el espumoso y los vinos de vendimia tardía –dulces-.

En lo referente a elaboradores y productores, el número de viticultores ha descendido de los 285 inscritos en 2009 a los 235 registrados en la campaña 2010, mientras que el de bodegas pasa de 56 a 51. Esta reducción es debida, tanto a los abandonos de actividad, como a las bajas de bodegas que se han agrupado (Cooperativa de Txorierri) o que recurren a otros elaboradores mayores para que les hagan el txakoli.

De estos 51 elaboradores, son catorce los que producen más de 20.000 litros y concentran el 80% del total de txakoli elaborado en esta añada. Hay otras 9 bodegas que producen más de 10.000 litros y que suponen el 10% de la producción total. El 10% restante se lo reparten entre 28 pequeños elaboradores.

El mercado local (Bizkaia) sigue acaparando gran parte de las ventas, mientras que el resto se reparte entre el resto de Euskadi, Madrid y Barcelona. Este año la exportación ha crecido hasta los 36.948 litros –en 2009 fueron 35.480 litros-. De ellos, el 88% han viajado a Estados Unidos, en tanto que Holanda (1,8%), Australia (1,5%) y China (1,5%) figuran a continuación.

Poca uva, pero excelente
Un año más, la climatología se ha encargado de recordar lo complicada que resulta la viticultura en Bizkaia. En esta ocasión, la campaña 2010 ha venido marcada por el episodio de lluvias torrenciales de principios de junio, que coincidió con el momento de la floración en gran parte de los viñedos vizcaínos.

Estas lluvias hicieron que se perdiera una gran cantidad de flor que no pudo cuajar correctamente. La consecuencia fue un alto porcentaje de racimos con menos granos y, por tanto, menos peso del esperado.

Sin embargo, el verano fue bastante seco y sin golpes de calor o frío, lo que propició un proceso de maduración lento. Esta escasez de lluvias se prologó durante el mes de septiembre, en el que las bajas temperaturas nocturnas ayudaron a que el ciclo vegetativo de la vid culminara satisfactoriamente. Incluso se produjo un pequeño adelanto de la vendimia respecto a años anteriores. La recolección se llevó a cabo entre el 25 de septiembre y el 12 de octubre.

En definitiva, la cosecha 2010 ha sido menor de lo esperado en cuanto a cantidad, pero de una calidad excelente, puesto que la carga productiva por racimo ha sido menor y las condiciones meteorológicas han favorecido una maduración prefecta.

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