Año 1. Nº 9. Septiembre de 1997 


Portada 
Editorial 
El Tema 
Panoramas 
Facetas 
Negocios 
Así nos vieron 
Página abierta 
Notas y noticias 
Agenda 

Insertar publicidad


RAY LIOTTA, EL PSICOPATA IDEAL DEL CINE
No voy a hacer más papeles de loco. No me importaría que el próximo sea el de amigo de Mickey Mouse
 
"He aprendido que en el País Vasco tiene un gran respeto por la gastronomía" 
Cuando Ray Liotta llegó al Hotel María Cristina, de San Sebastián, invitado para participar como estrella protagonista de la película "Falsa seducción", sus "fans" enronquecieron gritando a su ídolo. Y es que por entonces era uno de esos galanes con cara de bueno capaz de cautivar a sus más incautas seguidoras. Liotta la armó. Fue una de las figuras de aquel 1992 en que el certamen donostiarra nos deparó un desfile constante de figuras del cine de ayer y de hoy. 
 
Llegó vistiendo ropa deportiva, cubriéndose la cabeza con una gorra negra. 

Liotta llego vistiendo ropa deportiva, cubriéndose la cabeza con una gorra negra que desapareció en cuanto bajó del coche y se puso a firmar autógrafos. Cuando lo vi por primera vez con sus grandes ojos y su cara de no haber roto nunca un plato, me quedé sin palabra. ¿Era el mismo psicópata que nos presentaba el cine en sus películas? ¿Por qué se había especializado en ese tipo de papeles? ¿Le iban o su personalidad encerraba alguna de aquellas facetas que tan acertadamente plasmaba en la pantalla? 

Una mañana me citaron para hablar con él en una de las habitaciones del hotel. Sentado en el tresillo apenas sí era inquietante. Recuerdo que sus maneras denotaban una exquisita educación que no siempre suele darse en este tipo de "estrellas". Algunos, incluso, ignoran lo que es el champú y la última vez que se bañaron fue con motivo del bautizo. Ray no era de esos. Posiblemente su padre fue senador de los Estados Unidos y fue educado en colegio de pago. 

-Me licencié en Bellas Artes por la Universidad Coral Gables, de Miami -me dijo-. Tengo una carrera universitaria por tanto. Yo llegué al cine totalmente por casualidad porque mis metas iniciales no eran éstas y nada hacia suponer que iba a tener esta carrera. 

-¿Qué hubiera sido, Ray? 

-No sé. Tal vez estaría ahora catalogando cuadros o sirviendo cervezas en alguna cafetería de Nueva York. ¿Quién lo sabe? 

-Con padrinos se consiguen muchas cosas y estoy seguro de que usted los ha tenido. 

-Los pude tener, diga mejor, porque cuando acabé la carrera me tuve que buscar la vida como "barman" en un teatro de la Schubert Organization. ¿Hace falta que le diga que serví muchas cervezas...? 

-Le creo, pero dígame cómo le surgió la oportunidad de interpretar, porque, de verdad, me trae por la calle de la amargura. 

-Pues fue bastante fácil. En los ratos que me dejaba libre el bar iba a clase de declamación. Un día apareció por allí un tipo de la NBC buscando caras nuevas para una serie de TV y me eligió. Caí bien y aquella prueba se convirtió en un contrato interesantísimo para mí en la serie "Another World" que me retiró de servir mesas. 

-¿Iba usted ya de loco por la vida? 

-(Ríe de gana). No, todo surgió cuando Jonathan Demme se fijó en mi para dar réplica a Melanie Griffith en "Algo salvaje". El papel era difícil y suponía un reto para un principiante como aún era yo. Demme me dijo que me había elegido por tener esta cara de niño bueno, pero en el fondo tenía que inflamar al personaje haciéndolo odioso de cara al espectador. Tenía que ser un malísimo novio de Melanie. Un psicópata en toda regla. 

Si el lector hace memoria recordará esta película en la que un ejecutivo bastante gris conoce a una chica alocada que le arrastra poco a poco. Era un producto con más trampas que un chino y que habla no muy bien de quien años después haría "El silencio de los corderos". No obstante, para Ray Liotta aquella película supuso un buen lanzamiento. Y como él está orgulloso de este titulo... 

-"Algo salvaje" tuvo éxito en Estados Unidos y mi papel no pasó desapercibido para Martin Scorsese que cuatro años después me propuso un papel en la misma línea para "Uno de los nuestros" junto a Robert de Niro. He tenido buenos padrinos, ¿no cree? 

"Uno de los nuestros" fue un filme que en su momento gozó de gran fama no sólo por parte del público, sino también por la crítica. Hoy es el día en que, volviéndola a ver, te das cuenta de que se la sobrevaloró y que aquella impresión inicial hoy no pasa de discreta aceptación. Con todo, estoy con Ray en que trabajar a las órdenes de Scorsese es una suerte, máxime si se tiene como compañeros a Robert de Niro, Joe Pesci y Paul Sorvino. 
 


"No me importaría volver a trabajar con Robert de Niro y, a ser posible, a las órdenes de Scorsese". 

-Martin Scorsese tuvo gran paciencia conmigo y estuvo en todo momento a mi lado. De nuestro trabajo surgió una gran amistad que aún perdura. 

-¿,Se atrevería a juzgar a Robert de Niro? 

-Más que juzgar le puedo decir que es un ejemplo a seguir porque ha trabajado muy duro para llegar al punto donde se encuentra. Es un tipo que se entrega totalmente a su personaje hasta el punto en que llega a confundirse con él. No me importaría volver a trabajar con él y, a ser posible, a las órdenes de Scorsese. 

-Le recuerdo interpretando un papel que se aparta totalmente de esa jauría de locos que tiene en su maletero personal. Me refiero al ángel de "Campo de sueños" donde se aparecía a un asustado Kevin Costner. 

-(Vuelve a reír). Si, y aún no sé por qué lo acepté. Tal vez lo hice instintivamente para apartarme de esos locos a los que usted alude. Y es que ya me estaba especializando en ellos y tampoco creo que eso sea bueno. Por entonces, Kevin no era aún la primera figura que es hoy en día, pero encabezaba el reparto como un jugador de béisbol tramposo al que yo me aparecía en plan fantasma. 

De bastante mejor factura fue la película que Ray Liotta presentó oficialmente a concurso en el Festival donostiarra, "Falsa seducción", donde incorporaba a un policía psicópata que traía de cabeza a un ama de casa que daba vida Madeleine Stowe. Y junto a ellos un Kurt Russell que hacía tiempo había dejado atrás sus trabajos para Walt Disney como niño de su factoría. 

-¿Por qué esta casi obsesión por estos personajes, Ray? 

-Me surgen. No los escriben para mí, créame. Surge el encargado del "casting" que recuerda un trabajo anterior y dice: "Ya tengo al psicópata ideal, Ray Liotta". 

-¿No cree que el cine norteamericano está abusando un poco del "thriller"?. Ni en los años 40 había tantas películas policíacas. 

-Es un género que da mucho dinero y rápidamente te hace popular porque sus personajes son marcadamente buenos o malos y el público te recuerda en ellos. 

-¿Y no teme encasillarse? 

-Elegí el rol de policía asesino porque mi anterior película, "Paro clínico", no tuvo el éxito que esperaba y no me podía permitir otro retroceso en mi carrera... 

Recuerdo que el filme que me cita, efectivamente, fue un fracaso. Su acción transcurre en un hospital donde son atendidos veteranos de la guerra de Vietnam. Junto a Liotta estaba Kiefer Sutherland pero eran literalmente absorbidos por la veteranía y el buen hacer de Eli Wallach, el malvado "Calvera" de "Los siete magníficos"

-...Pero tenga en cuenta una cosa que le voy a decir: éste es el último papel de este tipo que interpreto. No me importaría que el próximo sea el de amigo de Mickey Mouse. Estoy cansado de hacer de psicópata. Acabaré por creer que lo soy como Bela Lugosi se creyó que era Drácula. 

Se levanta de la butaca y se acerca a una de las ventanas de la "suite" que ocupa. Ante sí tiene el río Urumea en su desembocadura en el Cantábrico. Hace mal día y las olas rompen generosamente contra los muelles, mientras los pocos pescadores que se han atrevido a echar los anzuelos van de regreso. Liotta los observa con curiosidad, tal vez evocando a los de New Jersey, el estado norteamericano que le vio nacer en 1955. 

-Es éste un país lleno de contrastes. Las noticias que suelen llegar de aquí contrastan notablemente con el ambiente que se respira por las calles. 

-Pero, ¿las conoce? 

-No como quisiera, pero ayer me llevaron a conocer San Sebastián, y aunque el recorrido fue en coche, me hice una idea del nivel de vida que tienen y lo bonita que es esta ciudad. Hay zonas, como esas casas situadas frente al río que me parece que tienen una notable influencia francesa. Tal vez sea porque la frontera está muy cerca, pero indudablemente estas construcciones de piedra tienen un atractivo especial. 

-¿Conocía algo del País Vasco? 

-Nada. Simplemente tenía referencias, pero nada más. En el tiempo que llevo he aprendido que tienen ustedes un gran respeto por la gastronomía. Cené ayer un pescado extraordinario como nunca lo había comido anteriormente. Fue exquisito. Espero la sorpresa del almuerzo de hoy. 

A partir de este momento, cuando ya el block está cerrado y el bolígrafo descansa, es cuando Ray Liotta se hace más comunicativo. Como quien hace un momento ha estado si no en pose sí a la defensiva de las preguntas y ahora respira tranquilo por haber salido con bien de la experiencia. Respira profundamente, porque la mañana es joven y aún tiene otras entrevistas por detrás. El psicópata de la pantalla, el chico bueno si atendemos a su físico, el pulcro norteamericano de camisa de marca italiana y pantalones exquisitamente planchados, mantiene retirada la cortina para ver mejor el Cantábrico que hoy, repito, viene encrespado. 
 

ALBERTO LOPEZ ECHEVARRIETA
Fotos: ALE

Esperamos tus Cartas al Director 
 

"Imagen Vasca on line" está editada por COdeCO, Comercial 

de Comunicaciones, S.L. y albergada por