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GENA ROWLANDS:
"ME HABRIA GUSTADO ESTAR MAS TIEMPO EN EUSKADI" La viuda de John Cassavetes
recordó en Donostia-San Sebastián la personalísima
obra de su marido
"Trabajábamos en películas
populares para hacer luego las que nos interesaban"
Conocí personalmente a Gena Rowlands cuando vino a Donostia-San Sebastián
para participar en la edición del Festival Internacional de Cine correspondiente
a la edición de 1992. Tenía a la sazón 56 años, pero no los aparentaba. A
primera vista daba la impresión de ser una gran señora. Una señora con clase,
vamos. No nos equivocamos en la valoración.
Un momento de su estancia
en Donostia-San Sebastián.
Vino a Euskadi para presentar una retrospectiva
del cine que había hecho su marido, el actor y director John Cassavetes,
uno de los realizadores más personales que ha tenido el moderno
cine norteamericano. Debe entenderse, por tanto, que su presencia obedecía
a un acto donde ella tenía que comentar la obra de otro, en este
caso su esposo. No necesitaba exagerar mucho, porque Cassavettes, muerto
el 3 de febrero de 1989, nunca ha precisado que nadie le ponga por las
nubes. La sola visión de sus filmes sirve para cerciorarnos de que
se apartó siempre, o casi, de esas reglas del cine espectáculo
que han caracterizado al cine de Hollywood en favor de uno más personal y,
digamos, "de firma".Gena Rowlands hizo acopio de su clase (lo he dicho antes,
¿no?) para darnos a conocer el perfil humano del hombre con el que compartió
treinta y cinco años y que, tras su prematura muerte, ha entrado a formar parte
de los mitos. -John ha sido uno de los últimos genios de la industria
del cine -nos dijo-. Producía, escribía, dirigía,
interpretaba e, incluso, a veces componía la música de sus
filmes. Era una especie de hombre-orquesta al estilo de Chaplin, Welles
y Allen. Durante tres décadas hizo películas con estilo muy
característico. -¿Qué recuerdo personal guarda de su marido? -El mejor de todos ellos: los hijos maravillosos que Dios nos
dio y las películas que hemos hecho juntos. Vestida de negro con una casaca roja, Gena, la inolvidable protagonista
de "Faces", "Gloria" y "Tempestad", luce un precioso
crucifijo de oro sobre su pecho, que delata sus fuertes convicciones cristianas.
Unió su vida a la de Cassavetes cuando apenas tenía dieciocho años y,
desde entonces, ambos vivieron unidos en muchas aventuras cinematográficas. ORGULLOSA -Me siento orgullosa por haber dado vida a unos guiones maravillosos
que confeccionamos entre John y yo. Hoy en día quienes revisan nuestras
películas suelen apreciar la calidad de unos diálogos que,
en su momento, nos dieron mucho trabajo. Mi marido los escribía,
a veces, hasta el amanecer para luego, durante el desayuno, decirme: "Gena,
dime esta frase como si estuvieras en una situación de extrema gravedad".
Lo hacía. El la corregía si era necesario, modificando tal
vez una secuencia entera que le había llevado toda la noche. Era
incansable en este aspecto. Cuidaba mucho sus realizaciones. -A usted siempre la he considerado como una excelente actriz, incluso
fuera de la dirección de su marido. La recuerdo en aquella confusa
película de Paul Mazursky titulada "Tempestad" o a las órdenes
de Woody Allen. Con uno u otro, siempre ha salido bien parada aunque, todo hay
que decirlo, no siempre los guiones han estado a la altura de las
circunstancias. -Gracias por el cumplido, pero ya le he dicho antes que, en el
caso de Cassavetes, yo siempre jugué con la ventaja de que antes
de empezar el rodaje en el plató ya se había producido una
magia especial entre director-guionista-guión e intérprete
que, evidentemente, beneficiaba al producto. -Quiere decir que no le costaba mucho dar vida a los personajes creados
por John, ¿no? -Mire usted, es muy difícil ser mala actriz con un papel
bueno, así como es difícil ser buena con un mal guión.
Con su esposo, John
Cassavetes, en una fotografía de Sam Shaw, reproducida en postal
por el Festival Internacional de Cine de San Sebastián.
-...¿y fallecido su marido?-Lo que hago ahora no es nada comparado con lo que hacía
con él. -¿Hay buenos guionistas en el cine actual? ¿Ha pasado
ya la época dorada en que firmaban guiones gentes tan cotizadas
como el mismo Faulkner? Le digo esto porque, a veces, películas de gran impacto
popular tienen unos diálogos "para besugos", que decimos en España. -¿Faulkner dice? ¿Y qué me dice de Anita
Loos, Dudley Nichols, Herman Mankiewicz, Trumbo...? Hubo una época
dorada, efectivamente. Hoy la cuestión está cambiando mucho
tanto en los papeles que se escriben para los hombres como los de las mujeres.
Sin embargo, hay temas que no varían. Yo me enamoré de mi
marido en una época muy confusa. Empecé a trabajar a los
catorce años y sé bastante de esto. La colaboración actriz-director de Gena Rowlands y John Cassavetes
tiene su semejanza en la historia cinematográfica con otras parejas,
como las formadas por Federico Fellini y Giulietta Masina, Ingmar Bergman
y Liv Ullman... Entre tales colaboraciones es difícil encontrar la línea que
separa la actuación de la dirección. Cada uno influye en el otro en una
simbiosis que niega análisis. Se puede describirlo como "arte grande" y dejarlo
así. -John tenía una gran afinidad para los personajes excéntricos.
Pero él no los veía así. Los veía como individuos
cuyos fuertes puntos de vista no se pueden catalogar. La mayoría
de las personas se conforman bastante pronto con lo que tienen. Generalmente
aparece un "golpe" de individualidad en la adolescencia o a partir de los
veinte años. Pero este individualismo cae en una categoría
fácilmente aceptada por la sociedad. Realmente es la sociedad la
que cataloga a la gente. -La influencia del cine de John Cassavetes es
innegable en muchos realizadores jóvenes. Está claro que para muchos ha sido un
maestro y el prototipo de cineasta independiente que hace el cine que le
interesa y "pasa" del resto. No obstante, su marido tiene también una amplia
filmografía como actor únicamente. -Sí, intervino en muchas películas comerciales aportando
su físico: "Más rápido que el viento", "Código
del hampa", "Doce del patíbulo", "Pánico en
el estadio", "Objetivo: Patton"... "LA SEMILLA DEL DIABLO" -...no se olvide de la inquietante "Semilla del diablo", donde
Polanski nos puso a todos el miedo en el cuerpo... -¿Cómo me voy a olvidar de "Rosemary's baby"?
Cuando Roman le propuso a John hacer el papel de esposo de Mia Farrow,
lo primero que hizo fue pedir el guión. Polanski le había
dicho que se trataba de una película "diferente". Lo leímos
la primera noche y un sentimiento de inquietud invadió nuestros
cuerpos. A la mañana siguiente le dije a John: "¿Sabes que
no he dormido pensando en el dichoso niño?". Inmediatamente, en
pijama, cogió el teléfono, marcó el número
de Polanski y se comprometió.
Hablando con Susan
Strasberg, durante su presencia en Donostia-San Sebastián.
-Le recuerdo también como actor invitado
en aquellas viejas series de televisión, como "La hora de Alfred
Hitchcock", "El virginiano", "Colombo", "Viaje al
fondo del mar"...-John hacía esos trabajos para almacenar un pequeño
capital con el que luego rodaba las películas que sentía
como propias. Sí, me ha dicho antes que muchos jóvenes están
influenciados por él y tiene razón. Ese estilo personal es
que le gusta a muchos, pero no siempre se puede hacer lo que a uno le da
la gana. Nosotros tuvimos suerte en una etapa muy bonita de nuestras vidas.
Los dos éramos actores. Cuando no teníamos dinero trabajábamos
con otros para luego poder hacer nuestras películas. Cuando los
directores tienen dinero es muy difícil poder hacer lo que nosotros. John Cassavetes, de origen griego, era un tipo bajito y nervioso que
aportó a sus personajes unos tics característicos y una expresión
algo siniestra. Ustedes, sin duda, lo recordarán en "Doce del
patíbulo" -por sólo citar un título sumamente
popular- dando vida a un asesino psicótico con tal fuerza de convicción
que estuvo a punto de obtener el Oscar al mejor actor secundario. Como director
hizo un cine intimista de intenciones, anárquico y caprichoso de factura que fue
muy bien recibido por amplios sectores de la crítica. -Era un director muy excéntrico. El siempre estaba esperando
esa pequeña cosa extra que compensa el trabajo. -Casi siempre
trabajaban ustedes con el mismo equipo, dando la impresión de que, durante el
rodaje, se movían como una familia. ¿Cierto? -Muy cierto. John tenía una gran capacidad para dirigir
a los intérpretes y estos confiaban plenamente el él yendo
más allá de su propia capacidad. No traicionó nunca
a los suyos. Tal vez por eso en su momento se le reverenció y hoy
se le recuerda con cariño. No suelen darse casos como éste
en una industria como la del cine norteamericano, donde las envidias y
las zancadillas están a la orden del día. Gena Rowlands se muestra orgullosa de los dos hijos que tiene de John
Cassavetes, Nicholas David, que ahora tiene 38 años, y Alexandra
Katherine, con la que estuvo en Donostia-San Sebastián, y tiene 32 años. Mujer
culta, se mostró en todo momento interesada en el País Vasco y su cultura
milenaria. -A John le habría gustado mucho estar aquí, ahora
mismo, con nosotros, repasando sus películas, comentándolas
con ustedes, recorriendo el País Vasco... Le gustaba mucho analizar
a las personas, estudiar sus costumbres, su idiosincrasia... Era muy buen
filósofo y es que esto le debía venir de sus antepasados
griegos. Decía que la filosofía es amor, el estudio del amor.
"Philos", en griego, significa "amigo" o "amor", que son sinónimos.
"Ophy" es "el estudio de". De ahí que poseer una filosofía,
señalaba, es sinónimo de saber cómo amar y dónde
depositar ese amor, y el reconocimiento de la amistad y la importancia
de la continuidad. Estoy seguro de que Gena Rowlands sigue enamorada de John Cassavetes
con una continuidad que no deja de ser un reconocimiento a la grata convivencia
que ambos compartieron durante 35 años. Cuando marchó de
Euskadi dicen que dijo: "Me hubiera gustado estar más tiempo
entre ustedes. Tal vez en otra ocasión...".
ALBERTO LOPEZ ECHEVARRIETA
Fotos y material de archivo: ALE
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