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EL ATAQUE A IGC, UNA AGRESION A LA LIBERTAD DE EXPRESION Comunicado de Fronteras Electrónicas España ========================================================
En Internet también se ha expresado la indignación y la
protesta por el asesinato de Miguel Angel Blanco: centenares de mensajes
en newsgroups, lazos azules y otros logotipos por la paz en páginas
web, envío masivo y hostil de mensajes de correo electrónico
("mailbombing") contra algunos servidores, como el norteamericano IGC. Como no podía ser de otra forma por parte de una organización
que, como FrEE, defiende la libertad de expresión, hace unos días emitimos un
comunicado de condena de este asesinato mostrando nuestro más enérgico rechazo
del terrorismo de ETA. En dicho comunicado proponíamos una forma pacífica,
responsable y coherente con la defensa de la libertad de expresión para
protestar en Internet contra ese atentado mediante la inclusión de enlaces a la
página de la campaña Manos Blancas. Nuestro compromiso con la libertad de
expresión y demás derechos individuales y colectivos no puede quedar encerrado
dentro de los espacios virtuales que constituyen Internet, como si ésta no
formara parte de la sociedad. Sin embargo, este mismo compromiso con los derechos individuales y colectivos
nos obliga, también, a discrepar con algunas medidas adoptadas por
algunos internautas, tal vez en forma algo precipitada y no demasiado reflexiva,
como es el caso de los "mailbombings" o los llamamientos realizados para
"expulsar de Internet" a HB y todo lo que parezca dar apoyo al terrorismo.
Entendemos que la indignación y la rabia, plenamente comprensibles,
no son las mejores consejeras para situarnos firmemente en el terreno de
la libertad de expresión y los derechos democráticos, que
requieren siempre de un análisis sereno y equilibrado. Por nuestra
parte, nos identificamos con el camino que ya han señalado la hermana
de Miguel Angel Blanco en su discurso al término de la manifestación
de Bilbao, o el ayuntamiento de Ermua al llamar a terminar con el boicot
a determinados establecimientos comerciales de la localidad, y de tantos
otros que han subrayado que la paz y la convivencia social sólo pueden
defenderse con medios democráticos. Nos parece particularmente reprobable el envío masivo y hostil
de mensajes electrónicos realizado contra IGC (Institute for Global
Communications), una organización norteamericana sin ánimo
de lucro que forma parte de la red internacional APC (Asociación
para las Comunicaciones Progresistas). Tanto APC como IGC son redes orientadas
a ofrecer servicios Internet a personas y colectivos que luchan por la
paz, el medio ambiente, la justicia social y económica, los derechos humanos y la solidaridad y cooperación con el Tercer Mundo.
En el servidor de IGC existen miles de páginas, recursos y enlaces
con esos contenidos que son utilizados por miles de activistas de todo
el mundo. El "mailbombing" contra IGC es, de hecho, una agresión
a todas las organizaciones y personas que utilizan IGC para luchar por un mundo
mejor y, sobre todo, un ataque a la libertad de expresión en Internet. Como es sabido, IGC albergaba en su servidor el web de Euskal Herria
Journal, una publicación próxima a HB. Es posible que en
esas páginas se realizara una apología del terrorismo, pero
en todo caso había en ellas información sobre la situación
de los presos vascos de ETA y la situación política en Euskadi. Según ha explicado
Scott Weikart, director ejecutivo de IGC, "el sitio también contenía
artículos sobre derechos humanos, política, lengua y otros
grupos vascos que trabajan en favor de la autonomía, así
como una colección de enlaces hipertexto a sitios con puntos de
vista opuestos a ETA". Pero, sea como fuere, se ha atentado contra el derecho
de todos los internautas para conocer los puntos de vista expresados en
Euskal Herria Journal y el derecho a
expresar su desacuerdo con algo que ya no podrán conocer. En FrEE no
creemos que la libertad de expresión deba ser utilizada para hacer apología de
la violencia política, pero también creemos que esto lo deben determinar los
tribunales con la ley en la mano. Como relata Weikart, en un primer momento los internautas enviaron cartas
de protesta, acusando a Euskal Herria Journal de apoyar a los terroristas.
Según sus propias palabras, "muchísimos mensajes dirigidos
a IGC eran legítimas expresiones de protesta. Respetamos a las personas
que los escribieron y, como organización humanitaria que somos,
tomamos en cuenta sus puntos de vista". Pero después procedieron
a intentar bloquear el servidor mediante "mailbombing" con la intención
de inutilizar los ordenadores de IGC: cientos de mensajes duplicados enviados
una y otra vez, enormes ficheros de mensajes conteniendo basura o una frase
repetida miles de veces, mensajes sin dirección de retorno automatizados para salir continuamente
y bloquear el sistema de correo de IGC, gran cantidad de mensajes con
direcciones de retorno falsificadas rutados a través de proveedores de Internet
aleatorios, etc. Métodos éstos que parecen traducir en el mundo virtual la
violencia que en el mundo físico condenaban, precisamente, quienes así actuaron. Esta campaña masiva de hostigamiento desbordó la capacidad
de IGC para mantener su sistema en funcionamiento, por lo que el día
18 se vio obligado a tomar "la difícil decisión de suspender
el web de Euskal Herria Journal, contra nuestra voluntad, con el fin de
continuar proporcionando servicios básicos de Internet, como el
correo electrónico, para nuestros casi 13.000 suscriptores", ha
explicado Weikart. Mención especial merece la actitud adoptada por el motor de búsqueda
español Olé, uno de los principales instigadores del "mailbombing",
realmente incomprensible, así como la de algunos proveedores de acceso a
Internet españoles y la del diario El País que también azuzaron a sus clientes y
lectores a sumarse a esta lamentable campaña. Por otro lado, la "caza" de direcciones que supuestamente apoyan el
terrorismo realizada de esta forma tan incontrolada es normal que produzca
graves errores, como así ha sido: se han denunciado webs de colectivos
que nada tienen que ver con ETA ni HB, pero que han sufrido las consecuencias
de esta actitud; se han enviado masivamente mensajes a usuarios que tenían
"igc" en sus direcciones de correo electrónico, etc. Nada hay que objetar al envío de mensajes de protesta, al contrario;
el mejor uso del poder que las comunicaciones interactivas pone en manos
de los individuos es precisamente el de facilitar su libre expresión y la comunicación. Pero el intento de bloqueo
e inutilización de un servicio nos parece una actitud de imposición
de censura por la fuerza inaceptable; es un mal uso de ese poder cibernético.
La vía a seguir era la del servidor Geocities, donde se invitaba
a todo el mundo a expresar su opinión mediante la inclusión
gratuita de páginas web. Esta campaña hostil no ha pasado desapercibida en la comunidad
de Internet y las organizaciones de la red que trabajan en defensa de los
ciber-derechos han expresado su apoyo a IGC y su rechazo del "mailbombing"
como un ataque injustificado a la libertad de expresión y contra
un proveedor de servicios. Todos han comprendido perfectamente las palabras
de la coordinadora de programas de IGC, Maureen Mason: "es como incendiar
una librería para protestar contra un libro". Hay que pensar, además,
que esta campaña sienta un peligroso precedente: mañana otro
servidor puede sufrir un hostigamiento similar cuando a cierto número
de internautas les parezca deplorable la existencia de páginas web
que aboguen por el derecho al aborto, o contengan pornografía, o
denuncien la persecución política en un régimen dictatorial,
traten de la homosexualidad o de una confesión religiosa minoritaria...
¿Quién puede estar a salvo de las iras de quienes consideren que es más
importante su verdad que la libertad de expresión? Fronteras Electrónicas España hace un llamamiento a la
serenidad y la reflexión y, sobre todo, a la defensa de la libertad
de expresión. Si ésta se tradujera en una apología
del terrorismo o de cualquier otro tipo de violencia contra personas o
colectivos, la única forma democrática de oponerse a ello
es mediante la denuncia y la aplicación de una legislación
justa. Queremos una Internet que sirva como vehículo para la convivencia
pacífica y el respeto a los derechos humanos, pero también
libre de censura. El necesario equilibrio que debemos encontrar entre todos
entre ambos objetivos no es fácil y por ello necesitamos adoptar
actitudes reflexivas y serenas. Como se ha dicho en un artículo
publicado en iWorld, "la lucha no debe ser por hacerles callar, sino por
convencerles a base de razonar, aunque esto puede parecer una utopía más". Si
quieres conseguir más información: - IGC: http://www.igc.apc.org - "Aprendices de censor": http://enredando.com - Manos Blancas: http://manos-blancas.uam.es - Gesto por la Paz: http://www.kender.es/gesto/ - Noticias Intercom: http://www.noticias.com - "IGC under attack for basque site", CNET News: http://www.news.com/News/Item/0,4,12562,00.html - "IGC takes down basque site", CNET News: http://www.news.com/News/Item/0,4,12612,00.html - Geocities: http://www.geocities.com/CapitolHill/ - "Los internautas
españoles se unen contra ETA" y "Reacciones al atentado de ETA: Censura en Internet, ¿sí o no?",
Revista iWorld: http://www.idg.es/iworld/especial/basta_ya.html
- "The Real Revolution: Net Guerrillas", The Netly News: http://cgi.pathfinder.com/netly/opinion/0,1042,1183,00.html
- "Basque Backlash Online", Wired News: http://www.wired.com/news/news/politics/story/5296.html
- Editorial del Diario del Navegante de El Mundo: http://www.el-mundo.es/navegante/opinion/igcehj.html
Fronteras Electrónicas España (FrEE) http://www.arnal.es/free/ e-mail: free@arnal.es |