Pulsar para ir a la página principal Año 3. Nº 26. Marzo de 1999
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EL PASADO Y EL FUTURO DE LA MODA FEMENINA, EXPUESTOS EN BILBAO

Un decreto de 1477 obligaba a las mujeres solteras que vivían o mantenían relación íntima con hombres, a diferenciar su turbante del de las vírgenes

La Iglesia denunció, a través de frailes y obispos, que determinados tipos de turbantes femeninos recordaban demasiado “formas fálicas y genitales”


Muchos siglos han pasado desde la época en que un determinado tocado femenino servía para denunciar públicamente ciertos comportamientos íntimos de su portadora, al tiempo que la diferenciaba de las restantes doncellas casaderas. Lo habitual en la antigüedad de Euskal Herria era que las cabezas de las mujeres fuesen cubiertas de modo distinto en las casadas que en las solteras. Y aún de un tercer modo, en las que, siendo solteras, vivían o mantenían relación íntima con hombres. Un decreto de 1477 obligaba a estas últimas a diferenciar su turbante del de las mozas vírgenes.

Imagen del catálogo de la exposición "Moda femenina en Bilbao (s. XVI-XVII)".

De esta forma, el tocado femenino que se utilizaba en el País Vasco servía como indicador social y signo público de estatus. Además, cada zona de Euskal Herria tenía sus modos y modas determinados a la hora de utilizar y dar forma a aquellos primitivos tocados de lienzo. La mayor parte de ellos eran de formas cónicas y alargadas. Este modo de colocárselo en cada región o zona interior del País valía para completar el significado anterior de estatus con otras informaciones, como la zona de origen de sus portadoras, algo similar a lo que ocurriría, más tarde, con los modos de colocarse la txapela y con los propios tamaños y colores de esta prenda en los hombres.

Un breve pero selecto recorrido por la moda femenina de los siglos XVI y XVII está a nuestra disposición en Bilbao, desde el 11 de febrero hasta el 11 de marzo, en la sala de exposiciones de la Biblioteca Municipal, calle de Bidebarrieta, número 4. La exposición abierta al público contiene interesantes documentos y modelos sobre maniquí. También se pueden apreciar reproducciones de los dibujos del alemán Cristoph Weiditz, que recorrió el País Vasco en la primera mitad del siglo XVI y plasmó gráficamente la vestimenta femenina de la época.

La Iglesia tuvo mucho que ver en esta moda, con su mandato de que las mujeres cubriesen sus cabezas en el interior de los templos y otros lugares religiosos. Pero fue, sin embargo, la misma Iglesia la que denunció, a través de algunos frailes y obispos, que determinados tipos de estos turbantes femeninos recordaban demasiado “formas fálicas y genitales”. Así nos lo recuerda Iñaki Irigoyen en su comentario introductorio a la exposición que se reproduce en el catálogo de la misma: “Una de las citas más importantes sobre estos tocados es la que presenta Fr. Miguel de Alonsotegui, en su Crónica de Vizcaya, escrita a fines del siglo XVI. Muestra los distintos tipos, según localidades, considerándolos ridículos y feos, “como figura del genital y Príapo a quien la gentilidad adoraba”. Esta interpretación la sostienen algunos obispos y otros escritores de la época. Esta razón, junto a su costo, fueron las causas en los diversos intentos de suprimir su uso. Habiendo también momentos en que las Juntas del Señorío saliesen en favor del mismo frente al traje castellano que se estaba introduciendo.”

En el mismo catálogo se cita el hecho histórico de cómo Isabel la Católica, según las crónicas de la época, juró nuestros fueros ataviada “con traje de Vizcaína”. En suma, una pequeña pero muy documentada exposición sobre la moda vasca de los siglos XVI y XVII.

MODA DEL PASADO, MODA DEL FUTURO
Y, justamente, cuando el día 11 se clausure esta muestra, quedará inaugurada otra, también relacionada con el modo de vestir femenino: “La moda como elemento artístico”, pero cuyos contenidos de diseño vanguardista y rompedor nada tienen que ver con la anterior. El futuro está más cerca de ella, si bien su autora, la popular e innovadora Ágatha Ruiz de la Prada, agrupa en la muestra el trabajo de los años 1981 al 1998. 


Modelo de Ágatha Ruiz de la Prada, expuesto en "La moda como elemento artístico".

El trabajo de esta diseñadora de moda se distingue por un desbordante sentido del color, tratado casi siempre en su estado puro y poco elaborado, junto a formas ingenuistas y “naif”.  Otras veces, su atrevimiento en la ruptura de formas tradicionales para sustituirlas por complicados y aparatosos artilugios (no exentos de cierto sentido del humor en su concepción),  ha hecho despertar las iras y el clamor de los modistas clásicos que, a menudo, muestran su falta de simpatías por la labor de esta artista. Discutida por unos y aplaudida por otros, una selección de su obra, en el periodo ya citado de 1981-1998, estará a disposición de los visitantes  desde el 11 de marzo, en el nuevo centro Bilbaoarte, de la calle Urazurrutia, 32, de esta capital. 
 
JORGE SOBRADO

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