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Editorial Panoramas Facetas Negocios Hace una década Página abierta
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QUEJANA, EL ECO DE LA HISTORIA El conjunto está formado por un palacio fortificado, el torreón-capilla de la Virgen del Cabello y la iglesia del convento de las Madres Dominicas El conjunto histórico-artístico de Quejana, catalogado como monumento de Euskadi, está situado en el valle alavés de Ayala, y es uno de los más interesantes de Euskadi. El noble linaje de los Ayala pobló este valle y gracias a dos de sus más preclaros representantes podemos admirar hoy este tesoro.
Sepulcros del Canciller Don Pedro López de Ayala y su esposa, Doña Leonor de Guzmán. El conjunto está formado por un palacio fortificado, levantado en el siglo XIV por Fernán Pérez de Ayala; el torreón-capilla de la Virgen del Cabello, construido por el hijo de aquél, el famoso canciller Pedro López de Ayala, y la iglesia del convento de las Madres Dominicas, de finales del siglo XV. Dentro del torreón se encuentran los sepulcros del canciller Don Pedro López de Ayala y su esposa, Doña Leonor de Guzmán. EL LINAJE DE LOS AYALA
Aunque la construcción inicial de la primera casa fuerte fue obra de Fernán Pérez de Ayala, la presencia y obra de su hijo, el canciller Don Pedro López de Ayala, otorgó el protagonismo a Quejana y su linaje en aquella época. Don Pedro López de Ayala, nombrado Canciller Mayor de Castilla por el rey Enrique III, amplió los dominios de la familia en el siglo XIV con la anexión de Artzeniega y Salvatierra. Tomó parte en la lucha contra Portugal, defendiendo los intereses del rey castellano Juan I para sentar en el trono luso a su esposa Doña Beatriz. Cayó prisionero en la batalla y fue recluido en el castillo de Obidos, en Portugal, donde hizo la promesa de agrandar, si salía con vida, el conjunto levantado por su padre en honor a la Virgen del Cabello. En el año 1399, tras diversas vicisitudes como el pago de su rescate y otras empresas al servicio del rey, erigió junto al palacio primitivo el torreón que guarda la capilla de la Virgen del Cabello. CONJUNTO MONUMENTAL
El convento de Quejana recibió bienes y tierras, destacándose
el llamado relicario de la Virgen del Cabello, obra de orfebrería
francesa del siglo XIV, en plata sobredorada y esmaltada. Según
se cuenta, fue un regalo de su tío, el cardenal Barruso, quien se
lo entregó en Roma al propio Canciller, y en la corona de la imagen
es posible ver, a través de un cristal de roca, un cabello de la
Virgen.
Sepulcros del Canciller Don Pedro López de Ayala y su esposa, Doña Leonor de Guzmán. Otro de los grandes valores de la capilla del torreón fueron, hasta el año 1913, las pinturas góticas del retablo y del frontal, a los pies de los sepulcros del canciller y su esposa. En ese fatídico año se vendió el retablo a marchantes extranjeros, acabando finalmente en el Instituto de Arte de Chicago (Estados Unidos). Hoy los visitantes de Quejana se pueden imaginar las policromías auténticas gracias a unas modestas copias. Los sepulcros del Canciller y su esposa están realizados en alabastro y se sitúan ante el altar principal. Se apoyan en doce figuras de leones, tres por cada lado. A ambos lados de la capilla están también los sepulcros de los padres del Canciller, trasladados hasta aquí en el siglo XVIII. El estilo de los cuatro sepulcros presenta semejanzas con las del arte funerario toledano del siglo XVI, que a su vez está marcado por detalles de estilo florentino, llegado por entonces a la península. El torreón de la capilla de la Virgen del Cabello recibe también los nombres de capilla de la torre y de “la lluvia”, puesto que, al parecer, se hacían aquí rogativas para pedir las lluvias en épocas de sequía. El conjunto de Quejana se completa con la iglesia del convento o de San Juan Bautista, donde se albergan los sepulcros del hijo del canciller y señora. Estas obras, al contrario que las de la capilla del torreón, están ligadas al arte funerario alavés de su época. Son notables, asimismo, los retablos, realizados en estilo barroco del siglo XVII. HITOS HISTÓRICOS
No está lejos el campo juradero de Zarobe, espacio donde se reunían las juntas del valle de Ayala, ni el punto donde crecía el Árbol Malato, en Luiando. Este último se simboliza hoy con una cruz de piedra. Hasta aquí extendía su dominio el Señorío de Vizcaya, tal como precisaba el mismo Fuero de Vizcaya en el año 1575. ACCESO
El acceso hasta el lugar se puede hacer, si se viene desde Bilbao, a través de Artzeniega y en dirección a Amurrio (A-624). Una desviación a la derecha nos acercará en un par de kilómetros a Quejana. Desde Vitoria-Gasteiz, el recorrido es la inversa y desde Amurrio se
toma la carretera en dirección a Artzeniega y tras pasar el núcleo
de Respaldiza aparece la desviación a la izquierda.
ALBERTO CASTRO (Texto y fotos)
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