Pulsar para ir a la página principalAño 2. Nº 14. Febrero de 1998
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UNA JORNADA PARTICULAR EN ARAMAIO (ALAVA)
Este valle mantiene una de las áreas mejor conservadas del País Vasco, debido a su alejamiento de las principales vías de comunicación
 
En Barajuen, el barrio más antiguo, se sitúa una de las leyendas más conocidas de la mitología vasca: la Dama de Anboto

El valle de Aramaio (Aramaiona), en Alava, recibe el nombre de la "pequeña Suiza", para expresar su bello paisaje rural, cerrado entre montes y alfombrado de prados y pequeños bosques de robles, hayas y pinos. 
 
Iglesia de la Asunción en Barajuen, el barrio más antiguo de Aramaio. 

La comarca, que tiene una parte de su extensión dentro del Parque Natural de Urkiola, se adentra en territorio guipuzcoano por Santa Agueda, en el camino a Arrasate-Mondragón, distante a sólo siete kilómetros. 

Este valle, conformado por diferentes barrios y caseríos dispersos, mantiene una de las áreas mejor conservadas del País Vasco, debido a su alejamiento de las principales vías de comunicación. Lugares principales son, además de la capital, Arejola, Azkoaga, Barajuen, Etxaguen, Ganzaga, Olaeta, Untzilla y Uribarri. 

La única carretera (A-2620) que cruza Aramaio viene desde Legutiano (Villarreal) y nos lleva hasta el alto de Kruzeta. Desde su mirador tenemos una magnífica visión del conjunto, destacando a nuestra izquierda las sierras de Arangio y Anboto y por nuestra derecha el pico de Udala. 

Si seguimos descendiendo encontramos el barrio de Ibarra, la capital, a la que los vecinos del valle, vascoparlantes en su totalidad, denominan como "la calle". Aquí una parada nos permitirá ver el Ayuntamiento, edificado en el siglo XVIII, el monumento al insigne músico Vicente de Goikoetxea o la parroquia de San Martín, con una notable puerta del Sagrario. 

En el siglo pasado Ibarra contaba con un afamado establecimiento de aguas sulfurosas, existiendo, además, en el valle una explotación de azufre. Hoy, en el siglo XX, sólo hay rastros de extracciones mineras de áridos. 

El barrio más antiguo es el de Barajuen, que tiene en su templo de la Asunción la construcción más notable. Es de constatar, por otra parte, el elevado número de iglesias y ermitas, algunas de ellas de porte muy destacable, repartidas por los diseminados barrios del valle. Tales son los casos de las de Olaeta, Uribarri o Azkoaga. 

LA DAMA DE ANBOTO  
En Barajuen se sitúa una de las leyendas más conocidas de la mitología vasca: la Dama de Anboto. Según contaba en 1869 Sotero Manteli, en torno a este lugar, donde existía un castillo  denominado Turrión, se sucedieron hechos funestos y misterios en el siglo XII donde estuvo presente la Dama de Anboto. 
 


La ganadería y la agricultura siguen centrando todavía hoy buena parte de la actividad de los habitantes del valle. 

"El valle de Aramayona -decía S. Manteli en el libro "La Dama de Amboto"- conserva hoy tan viva la memoria de la penitente, de la DAMA DE AMBOTO, que, al crepúsculo, vespertino, cuando el sol se hunde por el ocaso, ó en las altas horas de la callada noche, cuando duerme la naturaleza el sueño del reposo, si blanca nube se desprende de los senos de la montaña, y se dirige con estela brillante a las peñas de Aitzgorri, es que la Dama dejando el valle, lo abandona al poder de los genios maléficos. Pero, si, desde los senos de Aitzgorri, la nube brillante se dirige a las peñas de Amboto, vuelve a los pechos de la confianza; porque la maga benéfica vela desde allí por los que respetan su memoria". 

El nombre del lugar, que pasó a llamarse Berajuan (Barajuen) tras los hechos que acabaron con la vida del último señor del sitio de Turrión, haría mención, según la leyenda, al descenso del tirano hacia las regiones malditas. 

La historia de Aramaio, tras la destrucción del castillo de Barajuen, ha transcurrido sumida en conflictos y guerras, como las que enfrentaban a los oñacinos y gamboínos, y en cambios de señores. Los últimos, ya en el siglo XIX, fueron los Condes de Mora. 

Cabe señalar, sin embargo, que en el valle todas las autoridades se han elegido siempre por sufragio universal y los enclaves principales tienen la categoría de anteiglesia. 

UNA EXCURSION RECOMENDADA  
La excursión transcurre en su totalidad dentro de los límites del Parque Natural de Urkiola. Esta travesía, no excesivamente complicada, nos permite divisar en su totalidad este majestuoso valle, así como otros lugares circundantes de la provincia de Bizkaia y Gipuzkoa. 
 


Barrio de Urríbarri, con las peñas de Arangio como marco incomparable. 

El camino parte de la ermita de San Cristóbal, que encontramos a la derecha de la carretera que une el alto de Kruzeta con Olaeta. Al inicio mismo de la ruta un letrero nos avisa del camino correcto y el tiempo para llegar hasta las peñas de Arangio, punto más alto de toda la travesía y al que llegaremos en una hora y media aproximadamente. 

Siguiendo el camino señalizado se asciende en pendientes no muy fuertes hasta la cima de Orixol o Arangio que tiene 1.127 metros de altura. Desde aquí, y si antes no lo hemos hecho ya, nos podemos tomar un respiro para contemplar el valle a nuestros pies y las sierras del País Vasco. 

Se retoma después una senda que atraviesa bosques de hayedos y otras especies en dirección al Anboto hasta culminar en el collado de Lecea, donde hay una pequeña campa y una cabaña para el ganado. 

De aquí se sigue hacia el barrio de Etxaguen, que aparece hacia nuestra derecha y bajo las faldas de Arangio. En este punto podemos ver reconstruido uno de los viejos molinos. 

Desde Etxaguen valle se siguen los caminos más cercanos al corte de las peñas hasta enlazar, tras un breve repecho, con un punto por el que ya transitamos con anterioridad. De ahí, en dirección descendente, volvemos de nuevo a la ermita de San Cristóbal. 

DE FIESTA 
Un buen momento para la visita son las fiestas de San Martín, que se celebran el primer domingo de julio, o en la celebración del mercado de productos agrícolas, que tiene lugar con la fiesta del Día del Jubilado del mes de noviembre. 

Es igualmente interesante acercarse el 8 de septiembre a la ermita de Andra Mari de Ibabe, cuando los cofrades lo festejan con misa y comida. 

No obstante cualquier época del año es buena para hacer la visita, ya que en la zona hay restaurantes, alojamientos de agroturismo y dos áreas de esparcimiento, una en Andra Mari y otra en Mariseka. Esta última se encuentra a una decena de kilómetros de Ibarra en dirección a Legutiano (Villarreal), tras subir el alto de Kruzeta. 
 

ALBERTO CASTRO

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