Año
2. Nº 13. Enero de 1998
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LAS ENCARTACIONES, LA BIZKAIA OLVIDADA La comarca de las Encartaciones es uno de los paisajes menos conocidos de la geografía vasca. Una excursión nos ayudará a valorar en su justa medida los encantos de una tierra que, durante muchos siglos, mantuvo su propio autogobierno y no fue hasta los primeros años del siglo pasado cuando entró a formar parte del Señorío de Bizkaia con todas sus consecuencias.
Casa de Juntas de Abellaneda, símbolo de la independencia encartada hasta el siglo XIX. Foto: A.C. Aunque son muchas las opciones que tenemos para acercarnos al pasado y presente de la comarca, comenzamos nuestro recorrido desde Bilbao por la BI-636, para conocer Gordexola. Dos paradas se nos antojan interesantes: una, frente a la torre de Oxirando, y otra, en la iglesia de San Juan de Molinar. La torre de Oxirando fue levantada en el siglo XV y es un excelente ejemplo de la multitud de edificios militares que se levantaron en Las Encartaciones durante los tiempos de las guerras banderizas. Hoy, con el bello toque renacentista de su galería, sigue guardando todo su encanto. A lo largo del viaje podremos advertir fácilmente la presencia de otras torres medievales. La iglesia de San Juan de Molinar, en la plaza, es un libro abierto por su variada gama de estilos. Aunque el sello renacentista es mayoritario, hay estilo gótico en la entrada y bóveda; la capilla de la Dolorosa, el pórtico y el campanario se encuadran dentro del barroco. La sacristía, por último, pertenece al neoclásico. En el interior, su gran retablo, uno de los mayores de la provincia, presenta una talla gótica de la Virgen, esculpida en la segunda mitad del siglo XIV. El camino nos lleva, después, por el llamado alto de San Cosme,
hacia Güeñes. En este municipio cabe fijarse en la iglesia
de Santa María, construida a caballo de los siglos XII y XIII, aunque
su estructura actual se debe a la reconstrucción en estilo gótico
tardío de comienzos del XVI.
La iglesia de Santa María de Güeñes presenta una bella portada. Fue levantada entre los siglos XII y XIII, aunque se reconstruyó en el siglo XVI. Foto: A.C. La bella portada de acceso es del llamado estilo isabelino, aunque hay también influencias mezcladas de los espíritus renacentista y gótico florido. CASA
DE JUNTAS, IDENTIDAD ENCARTADA
Aunque durante siglos las diez pequeñas repúblicas se gobernaban mediante las decisiones de la Junta de Abellaneda, no fue hasta el año 1.394 cuando se plasma en documento escrito el fuero de usos y costumbres, bajo los auspicios del corregidor Gonzalo Moro. Este fuero fue aprobado posteriormente por los señores de Bizkaia y confirmado por los Reyes Católicos en 1.473 y 1.476. El llamado Fuero Nuevo, auspiciado por el corregidor Francisco Pérez, vio la luz en 1.503, introduciéndose en ese momento disposiciones en materias civiles y no sólo penales como en el anterior. En un acuerdo posterior, de 1.576, las Encartaciones admiten observar el Fuero del Señorío de Bizkaia para las cosas comunes, aunque los encartados seguían manteniendo su propio territorio, jurisdicción y gobierno aparte. Desde ese año, y hasta la definitiva incorporación en 1.804, se producen ciertas colisiones y desacuerdos, que quedan reflejados en algunos reveladores documentos escritos. El conjunto histórico de Abellaneda está compuesto por la torre, la Casa del Corregidor, la cárcel y la ermita del Angel Custodio. La torre es el edificio más destacable, aunque se desconoce la fecha de su construcción, pero ya era vieja en el siglo XV. La fachada presenta un escudo de armas labrado por el escultor Pedro de Sierra en 1.635. Su interior sirvió como sala de Justicia, lugar de asamblea de los junteros y albergó una prisión. La torre es cuadrada, con paredes lisas y rectas, sin más aberturas al exterior que las estrechas saeteras o algunas ventanas, de construcción más reciente. Las almenas de la parte superior añaden un encanto medieval al conjunto. Un retoño del árbol de Gernika, plantado junto a la torre, trata de significar más si cabe el carácter simbólico de estos viejos edificios. BALMASEDA
Puente Viejo de Balmaseda. Foto: Jorge Sobrado Primeramente debemos observar el llamado Puente Viejo o Puente de Muza de Balmaseda, sobre el que hoy todavía se concitan algunos interrogantes sobre su fecha de construcción o la identidad de sus arquitectos. Hay una tradición que mantiene que se trata de un puente de la época romana, aunque otros datos más ajustados dicen que en ningún caso se pudo construir antes del siglo XII. La villa de Balmaseda fue fundada en 1.199, aunque ya en tiempos de los romanos era lugar de paso para acercarse desde la Meseta al puerto de Castro Urdiales (Flaviobriga). El denominado Puente Viejo es el testimonio más antiguo de la villa medieval y tiene como característica interesante el torrejón que se apoya en la pila próxima a la orilla derecha del río. Esta era una de las puertas a la villa y lugar de recaudación de los derechos de tránsito. En la actualidad, sólo tiene un uso peatonal y está catalogado como monumento histórico-artístico. Los otros puntos de interés se centran en el Ayuntamiento, un edificio de notable porte levantado en el siglo XVIII, y la iglesia de San Severino. Las características de la iglesia la encuadran dentro del gótico tardío, del siglo XIV y XV. El estilo barroco del XVIII se sustancia en los pináculos, chapiteles y cresterías. En su interior se ven varios sepulcros de estilo gótico. Este edificio también está salvaguardado como monumento histórico-artístico. Conviene saber también que el Kolitza, enclavado en este mismo municipio, es uno de los cinco montes "bocineros" de Bizkaia. Desde las cimas de Kolitza, Gorbea, Oiz, Ganekogorta y Sollube se convocaba a las Juntas Generales. Una de las "bocinas" utilizadas para tal menester se puede ver en el Museo de las Encartaciones de Abellaneda. MUSKIZ
El Pobal es una ferrería que conserva su martinete de madera
y un especial reloj de sol que marca las horas necesarias para producir
hierro. Es una de las escasas oportunidades que quedan en Bizkaia para
saber de las ferrerías y del oficio de ferrón, esenciales
para comprender su desarrollo económico posterior.
Castillo de Muñatones en Muskiz. En la actualidad se efectúan trabajos de restauración. Foto: A.C. El castillo de Muñatones es el símbolo vivo del pasado de las Encartaciones. Es monumento histórico-artístico desde 1.944, pero en la actualidad su porte y condición aparecen un tanto enmascarados por la infraestructura industrial que lo rodea: una refinería de petróleo. El castillo fue construido en el siglo XIII, aunque su forma actual se debe a la reedificación que en el año 1.460 concluyó el famoso cronista Lope García de Salazar. Es realmente el único castillo vizcaíno que se conserva fiel a su construcción medieval y el único que se considera merecedor de tal calificación. En la actualidad, la Diputación Foral de Bizkaia tiene en marcha diferentes trabajos de conservación que tratan de detener su deterioro. Desde Muskiz, tras recuperar el sentido medieval con el que iniciamos
la excursión, tomamos la autovía para regresar a Bilbao.
ALBERTO CASTRO
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