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La memoria
histórica
El asunto de la
llamada "memoria histórica" es algo que viene suscitando diversas
polémicas en los últimos tiempos. Alguien dijo que, si olvidamos nuestra
historia, estamos condenados a repetirla. Y, efectivamente, no hay nada
mejor que conocer los fallos que nuestros antepasados o nosotros mismos
hemos cometido para poder actuar de una mejor manera.
Pero la memoria
histórica es también reconocer los errores cometidos e intentar
enmendarlos. No hay que remontarse siglos para ello, como algún político
ha propuesto. Tenemos asuntos más próximos en el tiempo, heridas que
todavía no se han cerrado. Algunos dicen que hay que olvidar y perdonar.
Pero esto no es posible mientras podemos seguir viendo cómo sangra la
herida. En muchos casos bastaría con un simple reconocimiento de que
quien hizo mal se equivocó. En otros casos, habrá que pensar en
compensar el mal hecho. Es difícil, pero hay que intentarlo.
En esta misma página
tenemos una carta al director de una familia que tiene todavía abierta
la herida, porque le arrebataron un ser querido y nadie les pidió
perdón. Es sólo un ejemplo.
A Mikel Salegi
Urbieta
Mikel, tu ama y hermanas queremos hacerte un pequeño
homenaje. Queremos recordar cómo te arrebataron la vida en un control
de la Guardia Civil en el Barrio de Errekalde de Donostia la madrugada
del 18 de Diciembre de 1974, cuando sólo tenías 21 años.
Venías de cenar con tus compañer@s del Instituto Social de
la Marina. Había habido oposiciones y estabais celebrando la plaza que
algun@s de ell@s habían conseguido.
Viajabais en 3 coches. Tú venías en el tercero. Era una
noche oscura y lluviosa. Los 5 coches que la Guardia Civil tenía
retenidos en el arcén escondían las señales del control. Entre ellos
estaban los 2 coches de tus compañer@s. Ellos avisaron al guardia civil
que dirigía el control que "ese coche que viene por la carretera es el
tercero del grupo". Él dio el alto desde el arcén, entre dos coches,
impidiendo que el conductor pudiera verlo. No hubo más avisos.
Os dispararon los 5 guardias civiles que componían el
control. Te mataron. Tenías 18 impactos. Ni siquiera habíais superado el
último vehículo del control. Tal y como el Capitán General de Burgos
admitió ante la ama "los controles no se ponían para avisar, sino para
pillar". (A partir de tu muerte comenzaron a ponerse señales luminosas y
otros avisos en los controles).
Tras los disparos, la única ocupación de la Guardia Civil
fue detener-secuestrar al conductor (que estuvo en paradero desconocido
durante 3 días) y llevarse el coche para ocultar pruebas.
A ti te dejaron tendido en la carretera.
Tus compañer@s te subieron al coche y se encaminaron hacia
el Hospital. Pero en el camino fueron detenidos por un nuevo control.
Este de la Policía Nacional. Te tuvieron retenido 10 preciosos minutos
que quizá hubieran podido salvarte la vida.
Cuando llegamos al Hospital los compañer@s nos informaron
de lo que había sucedido. Quisimos verte. Pero la Policía Nacional no
nos lo permitió. No sólo eso. Según estábamos allí robaron tu cuerpo y
lo llevaron al cementerio de Polloe. Nos acercamos allí, pero tampoco
fue posible. Estaba tomado por la Policía Nacional y nos lo impidieron.
Querían enterrarte sin que pudiéramos verte, sin la autopsia. Sólo al
día siguiente, después de múltiples gestiones, lo conseguimos.
Fue muy duro. Ante ti prometimos no olvidar y no llorar. La
primera promesa ha sido muy fácil de cumplir; tu recuerdo entre nosotras
es permanente. No llorar ha sido imposible; te seguimos echando en
falta.
El funeral fue en Santa María. La salida de la Iglesia fue
terrible. Nos rodeaba la Policía Nacional y una primera línea de civiles
de extrema derecha armados. Nos apalearon. Empezaron a pegar a la ama,
una compañera tuya dijo "no le peguen que es la madre, péguenme a mí". Y
así lo hicieron, le pegaron a ella. Estaba embarazada y perdió a su
hijo. Hubo más de 10 heridos (uno de ellos perdió un ojo) y 200
detenidos. Una mujer murió de un infarto por la impresión recibida ante
aquella masacre.
A raíz de ello se materializó la primera querella popular
para denunciar tu muerte, la brutalidad de la policía y la dictadura.
Más de 100 personas se acercaron al Palacio de Justicia. Las
declaraciones fueron muy valientes. No obtuvimos ningún resultado. No
hubo responsables. El caso fue sobreseído. Sobre tu muerte no hubo
juicio, pues no era posible la petición de responsabilidad penal, sólo
civil. El único juicio fue el militar que se hizo en contra del
conductor. Querían demostrar que conducía borracho. Para ello quisieron
que el restaurante en el que cenasteis incluyera en la factura más
bebidas que las que habíais tomado, cosa a la que se negaron. Todos los
datos que hemos dicho anteriormente quedaron claramente demostrados en
el juicio. ¡Cómo sería de evidente el caso, que el fiscal militar -sin
haber escuchado todavía a nuestros testigos- detuvo el juicio
solicitando la "absolución del conductor con todos los pronunciamientos
a su favor"!
Esta es tu muerte y éste nuestro dolor. Para que no vuelva
a ocurrir, ES PRECISA LA MEMORIA HISTÓRICA.
Para que nuestro pueblo pueda curar TODAS las heridas del pasado, TODO
el sufrimiento de TODAS las personas de este país, para que podamos
construir un futuro para TODOS Y TODAS, en tu nombre, Mikel, y en el
nuestro PEDIMOS EL ESFUERZO DE TODAS Y TODOS PARA QUE LA PAZ SEA
POSIBLE YA.
Marisa, Miren,
Nekane, Itziar |