Año
1. Nº 11. Noviembre de 1997
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EL LATIDO DE LA NATURALEZA EN EL PAIS VASCO Los parques naturales de Urkiola, Valderejo, Gorbea, Aralar y Aiako Harria integran ya la Red de Espacios Naturales Protegidos del País Vasco La Comunidad Autónoma Vasca es un país pequeño, de apenas 7.300 kilómetros cuadrados de superficie, que atesora, sin embargo, un buen número de espacios naturales apenas alterados. La Ley de Conservación de la Naturaleza del País Vasco, aprobada en 1994, recoge tres figuras de protección: parques naturales, biotopos protegidos y árboles singulares. Hasta la fecha se han declarado como parques naturales las áreas de Urkiola, Valderejo, Gorbea, Aiako Harria y Aralar, además de los biotopos de Itxina, en el Parque de Gorbea, las lagunas de Biasteri (Laguardia), el río Leizarán e Inurritza en Gipuzkoa. También se han declarado veintiséis árboles singulares, que se reparten por toda la Comunidad. En los próximos años se completará esta Red de Espacios Naturales Protegidos con nuevas declaraciones como parques naturales para las áreas provisionalmente previstas y delimitadas de Izki y Entzia en Alava, Aitzgorri y Pagoeta en Gipuzkoa, y Ranero-Los Jorrios en Bizkaia. No debemos olvidar en ningún caso que el espacio natural de Urdaibai, que se rige por normativa diferente a la emanada de la Ley de Conservación de la Naturaleza del País Vasco, ya fue protegido mediante ley específica en 1989, cinco años después de que fuera declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO a instancias del ejecutivo vasco. La visita a estos parques es, por tanto, una oportunidad única para acercarse al patrimonio natural del País Vasco. El acondicionamiento de los mismos, con áreas dedicadas al aparcamiento,
la señalización de itinerarios asequibles para todos, la
realización de actividades al aire libre y la paulatina apertura
de centros de acogida e interpretación están facilitando
ya a los visitantes el disfrute de los valores naturales de estos privilegiados
lugares.
La sierra de Anboto, centro del Parque Natural de Urkiola. Foto. A.C. El Parque Natural de Urkiola es el pionero en la política de protección emprendida por el Gobierno Vasco. Fue declarado en 1989 y no es hasta finales de 1995 cuando queda regulado con el plan rector de uso y gestión correspondiente. Tiene una superficie de 5.995 hectáreas, repartidas entre Bizkaia y Alava, de las que se destacan significativamente las ocupadas por las enormes masas calizas de las sierras de Anboto y Aramotz, además de los macizos de Eskubaratz y Arangio. Bajo las descarnadas cumbres predominan las hayas, aunque también es posible apreciar valiosos ejemplos de encinar cantábrico en Mugarra y Artaungane. Los brezales y los pastos de montaña, junto a la vegetación ligada a la roca, completan la radiografía vegetal de este Parque que no escapa, sin embargo, a las repoblaciones de coníferas. Dentro de sus límites se constata la existencia de especies animales de interés. Hay ejemplares de rana ágil, halcón abejero, buitre leonado, alimoche, halcón peregrino, azor, aguilucho pálido, águila culebrera, chova piquirroja, marta y turón. Las cumbres de Urkiola y su paisaje han atraído desde siempre a los amantes de la naturaleza, siendo uno de los objetivos más populares de los aficionados al montañismo y el senderismo. Concurren, además, otros factores de atracción que no pueden pasarse por alto. Entre ellos los de orden mitológico y religioso. Así, según cuenta una de las leyendas esenciales del pueblo vasco, la bruja Mari o Dama de Anboto tenía en esta sierra su cueva preferida, y se le veía atravesar el cielo metamorfoseada, mientras provocaba a su paso virulentos fenómenos atmosféricos. Es igualmente lugar de peregrinaje el santuario de San Antonio, centro geográfico del Parque. Las creencias populares le atribuyen poderes casamenteros y el día de su fiesta los solteros acuden para solicitar pareja al santo. El acceso principal se hace por la carretera comarcal BI-623, que une Durango con Vitoria-Gasteiz, y asciende el puerto de Urkiola, punto de partida de muchas excursiones. Pero antes de cualquier visita es recomendable acercarse hasta el Caserío Toki-Alai, donde se ubica el Parketxea. Dispone de un Centro de Información, con una exposición y un audiovisual sobre el Parque. Está situado a unos 300 metros del puerto de Urkiola y se llega por una pista opuesta al acceso del Santuario. Abre al público los fines de semana, mientras que el resto de los días se reserva a centros escolares y grupos organizados. Entre los itinerarios y excursiones más habituales se pueden subrayar, entre otros, el pequeño recorrido que parte desde el mismo caserío Toki-Alai y ofrece una explicación esencial del contenido del Parque a través de carteles y puntos de observación estratégicamente situados. La ascensión hasta la cima del monte Saibigain también se puede hacer desde el mismo caserío. Los más acostumbrados a caminar por la montaña no deben
dejar pasar la ocasión de subir hasta la cima de Anboto, con las
debidas precauciones en el último tramo, adentrarse en la sierra
de Aramotz o acercarse desde el puerto de Urkiola hasta las peñas
de Arangio para atravesar los hayedos más densos del Parque.
Desde la cima del monte Vallegrull se divisa todo el Parque Natural de Valderejo. Foto : A.C. El Parque Natural de Valderejo fue declarado en 1992 y se sitúa en el extremo occidental de Alava. Toda la superficie del Parque, 3.418 hectáreas, pertenece al municipio de Valdegovía. Este rincón del País Vasco, limítrofe con la provincia de Burgos, está constituido esencialmente por un valle agrícola y ganadero rodeado por paredones calizos y sufrió en el pasado el abandono de alguno de sus pueblos. Los bosques constituyen más del 58% del total de la comunidad vegetal, siendo el pino albar la especie más extendida. Hay igualmente presencia interesante de encinares y hayedos, además de quejigos en un número menor. La vegetación de ribera, los cultivos de cereal y los prados de siega completan la lista de las comunidades vegetales. El microclima del Parque, que pasa de veranos calurosos y secos a inviernos fríos y húmedos, posibilita la existencia de una gran biodiversidad no sólo en especies vegetales sino también animales. En este último sentido baste decir que, según el último catálogo conocido, se ha detectado la presencia estacional o esporádica de 196 especies de vertebrados, de las que 122 son aves, 46 mamíferos, 14 reptiles, 12 anfibios y 2 peces. En el Parque Natural de Valderejo se encuentra la colonia de cría de buitre leonado con mayor número de individuos de la Comunidad Autónoma Vasca. Otras especies de interés son el águila real, el halcón peregrino, el halcón abejero, el águila culebrera, el azor, el gavilán, la chova piquirroja y el gato montés. El acceso en coche sólo está permitido hasta el núcleo de Lalastra, al que se llega desde San Zadornil por la carretera A-4338. También es posible acceder a pie desde Villafría, pueblo burgalés donde termina el desfiladero del río Purón. En el pueblo de Lalastra existe un Parketxea, bien equipado y con una suficiente exposición didáctica, que nos permite una interesante introducción a los valores naturales y etnográficos de toda el área. Además, cuenta con un Aula de la Naturaleza y Sala de Proyecciones. Desde este mismo punto se puede acceder a los nueve senderos señalizados
que facilitan el recorrido por los lugares más destacados. Son especialmente
atractivos los caminos que nos acercan hasta el pueblo abandonado de Ribera
y el espectacular desfiladero del río Purón, además
de la ascensión hasta el pico Vallegrull, pasando por el también
núcleo abandonado de Villamardones y la ermita de San Lorenzo. Desde
este punto se puede observar en toda su extensión la peculiar forma
del valle y los plácidos vuelos de los buitres junto a los impresionantes
roquedos.
Refugio en Arimekorta (Parque Natural de Gorbea). Foto : A.C. El Parque Natural de Gorbea es el más extenso de los espacios declarados con sus más de 20.000 hectáreas. Las tierras integradas en el Parque corresponden a los municipios alaveses de Urkabustaiz, Zuia y Zigoitia, y a los vizcaínos de Zeanuri, Zeberio, Artea y Orozko. La orografía del terreno y las características del suelo hacen que se den procesos kársticos de todo tipo, además de haberse formado fenómenos geológicos interesantes, que se reparten por ambas vertientes de la sierra. Entre éstos merecen atención especial por sus valores geológicos los enclaves de Itxina, Mairuelegorreta, Egiriñao, Saldropo y Gujuli. Los hayedos conforman la masa forestal original y se encuentran bastante
extendidos, aunque es especialmente atractivo e impresionante el de Altube,
además de los de Larreakorta o Padrobaso, sin olvidar el de Itxina,
que se asienta sobre un laberinto kárstico espectacular.
Ojo de Atxular en el biotopo protegido de Itxina. Foto : A.C. El alto valor natural del macizo de Itxina, donde se concentran fenómenos kársticos destacados como la cueva de Supelegor y el llamado Ojo de Atxular, además de un sugerente hayedo y pequeñas praderas montanas, hizo que fueran declaradas en 1995 biotopo protegido las 547 hectáreas que ocupa. El Parque cuenta asimismo con la presencia bastante extendida de marojal, robledal, alisedas, matorrales y los pastos de montaña. En menor número se dan también los quejigales, pinares de pino silvestre, abedules y brezales. Estos últimos ocupan buena parte de los espacios donde el bosque ha desaparecido, colonizando estas áreas cuando no se han consolidado los pastos. Entre la fauna se puede significar la presencia de especies interesantes, como la marta, el gato montés, el gavilán, el águila calzada, el alimoche o el halcón peregrino. Se puede acceder al interior del Parque desde diversos puntos, pues son varias las carreteras que lo cruzan y circundan. Aunque son fundamentales tres las vías para el acceso: la autopista A-68 (Bilbao/Miranda), la autovía N-622 (Altube/Vitoria) y la N-240 (Bilbao/Vitoria-Gasteiz). Para adentrarse, sin embargo, hasta el corazón del Parque, se permite el paso de vehículos hasta Pagomakurre, desde Areatza, y hasta Saldropo desde el puerto de Barazar en la parte vizcaína. En la vertiente alavesa se puede acceder hasta las canteras desde Murua o recorrer la pista que va desde Sarria hasta la antigua central eléctrica del río Baias. Justamente desde los últimos puntos señalados se abren al excursionista las puertas de este grandioso parque. La ascensión al Gorbea, la cumbre compartida por Alava y Bizkaia, es uno de los atractivos seculares para aficionados a la montaña y el aire libre. Sus 1.475 metros de altura lo convierten en el techo de ambos territorios históricos. Tiene asimismo un importante hueco en la historia de Bizkaia, puesto que fue uno de los cinco montes "bocineros". Desde su cima se hacía sonar la bocina y se prendían hogueras para enviar mensajes a los vecinos de la zona. Una excursión sencilla y clásica, que exige, sin embargo, un mínimo de preparación física, parte desde Pagomakurre hasta la cima del Gorbea. En el camino de subida se aprecia, además de buena parte del paisaje vizcaíno, la importancia del pastoreo en las campas de Arraba, Zastegi o Egiriñao. Al final del recorrido, una gran cruz, símbolo cristiano para la entrada del siglo XX, remata las empinadas laderas descubiertas que llevan a la cumbre. De regreso, también por la vertiente vizcaína, es interesante acceder desde las campas de Arraba al macizo de Itxina para cruzarlo por camino señalado hasta el popular Ojo de Atxular. Después, por camino fácil, se llega de nuevo entre prados y pinos de repoblación hasta Pagomakurre. Desde el lado alavés se ha erigido como una las ascensiones clásicas la que parte desde Murua para adentrarse hasta el llamado pantano del Gorbea y, a través de bosques de roble y haya, ir ganando altura por senderos de montaña hasta la misma cima. Según se asciende y se sobrepasa la zona boscosa aparece en toda su plenitud la Llanada Alavesa y sus grandes pantanos. Para el próximo año, según explica a IMAGEN VASCA ON LINE Fernando Cámara, director del Parque, habrá dos Casas del Parque (Parketxeak) a disposición de los visitantes. Una de ellas se construirá junto a la central eléctrica de Baias, en el paraje denominado Zaldibartxo, a unos dos kilómetros de Sarria (Murgia). La pista que nos llevará hasta el edificio será próximamente reformada para facilitar un mejor acceso a los vehículos. La otra se ubicará en el pueblo vizcaíno de Areatza, donde ocupará un edificio notable que será acondicionado para recibir e informar sobre los valores naturales y culturales del área. Desde este mismo pueblo se accede hasta el enclave de Pagomakurre, punto de partida para muchas excursiones. Asimismo, se está procediendo a la indicación de rutas
y senderos mediante postes orientativos, donde se informa de lugares y
tiempos de marcha.
Vista del Txindoki desde el interior de Aralar (Parque Natural de Aralar). Foto : A.C. El Parque Natural de Aralar ocupa 10.956 hectáreas, que se reparten entre los municipios guipuzcoanos de Ataun, Lazkao, Abaltzisketa, Amezketa, Tolosa y Mancomunidad de Enirio-Aralar. Este espacio fue declarado parque natural en 1994 y está localizado en la zona suroriental de Gipuzkoa. Es un área rica en fenómenos geológicos, con circos y morrenas glaciares, sumideros y manantiales. Pero son sus grandes elevaciones calizas y el uso ancestral de sus pastos montanos los que han marcado su carácter. De entre todas las cimas se destaca, especialmente, la de Txindoki o Larrunari, que se ha convertido desde tiempos lejanos en punto de atención para los amantes de las montañas por su altiva silueta. Aunque en honor a la verdad hay que señalar que es el monte Ganbo, con sus 1.412 metros, el punto más elevado de todo el Parque. La utilización ganadera de las montañas, que conllevó la apertura de pastos y la deforestación en lugares ocupados antes por bosques, ha convertido la mayor parte de Aralar en praderíos que atienden las necesidades de los rebaños de ovejas de la zona pastoril más importante de toda la Comunidad Autónoma Vasca. Cerca de cincuenta pastores tienen todavía hoy distribuidas sus chabolas y majadas por la sierra. Las utilizan, normalmente, desde finales de mayo hasta el mes de noviembre. Aun así es posible advertir la existencia de hayedos, encinares cantábricos, diversos matorrales, alisedas cantábricas y la vegetación ligada a las rocas, junto a singulares fenómenos geológicos a lo largo y ancho del Parque. Son especialmente atractivos los enclaves de Akaitz, por su concentración de tejos; el lapiaz de Pardarri; el "domo de Ataun", por su morfología geológica y presencia de encinar cantábrico; las laderas y barrancos de la cara norte de Txindoki, así como el valle de Arritzaga y el circo de Pardelutz, con presencia de morfología glacial. Las comunidades animales, por su parte, son las propias de la montaña, donde pueden citarse por su interés la presencia del tritón alpino, el halcón abejero, el alimoche, el buitre leonado, el halcón peregrino, la chova piquirroja, el gato montés, la marta y el turón. Para acceder hasta este Parque hay muchas posibilidades, aunque la vía más utilizada por los montañeros es a través de la carretera que llega hasta Larraitz tras pasar por Abaltzisketa. Desde este último punto se inicia quizá la ruta montañera más clásica, la que nos lleva hasta la cima de Txindoki. También es muy socorrido el acceso desde Navarra, a través de la carretera que une la población de Lekunberri con el Santuario de San Miguel de Aralar. Antes de llegar al Santuario, en una curva a nuestra derecha aparece la Casa del Guarda o Guardetxe. De aquí y en tres kilómetros por pista se llega hasta Igaratza, zona de secular tradición pastoril con presencia de cromlechs, monumentos megalíticos funerarios, en las campas y el acceso. En la actualidad este camino sólo se puede hacer a pie. A partir del próximo mes de enero, según explica a IMAGEN
VASCA ON LINE Iñaki Aizpuru, responsable del Parque Natural de Aralar,
dispondrá de un Parketxea en el puerto de Lizarrusti, en la carretera
GI-120, que une Ataun y la población navarra de Etxarri-Aranaz.
Este centro tendrá, además de las pertinentes exposiciones,
materiales didácticos y de información sobre los valores
que atesora Aralar, un albergue de veinte literas y otros servicios.
Cromlechs en el Parque Natural de Aiako Harria. Foto: IKT. El Parque Natural de Aiako Harria se enclava en el extremo nororiental de Gipuzkoa, lindando con Navarra por el sur. Tiene una superficie de 6.145 hectáreas, que se reparte entre los municipios de Irún y Oiartzun. La orografía del Parque se resume en estrechos valles con laderas de fuertes pendientes, sobresaliendo espectacularmente la mole granítica de Aiako Harria, que es el único macizo de estas características en todo el País Vasco y representa, además, la formación geológica más antigua. Otros lugares de interés paisajístico son el barranco de Endara, la cascada de Enbido y el circo de Añarbe. A pesar de las plantaciones abundantes de coníferas, se pueden contemplar bosques naturales mixtos de roble y hayedo en Añarbe, roble y marojo en Endara o el hayedo de Oianleku. Es interesante, además, resaltar la vegetación asociada a roquedos silíceos, nada comunes en el País Vasco. La fauna puede ser, sin embargo, un centro de atracción, puesto que de las 147 especies de vertebrados detectadas, son notables las apariciones de águila calzada, halcón abejero, buitre, roquero rojo, picogordo, desmán del Pirineo, visón europeo, gato montes y salmón. Para acceder al interior hay que tomar las carreteras que desde Oiartzun van hacia Irún (GI-3631) y Lesaka (GI-3420), que cruzan el Parque y nos colocan cerca de numerosas áreas de esparcimiento bien equipadas. Asimismo, desde Erlaitz y Pagoaña hay varios itinerarios que nos permiten acercarnos hasta las mismas Peñas, aunque muchos montañeros suelen iniciar sus marchas desde el collado de Aritxulegi. Próximamente este espacio natural contará también con un Parketxea, que se ubicará probablemente en el paraje de Arditurri. NUEVOS PARQUES En la actualidad se está trabajando en la declaración
de los parques naturales de Aitzgorri, Izki, Ranero-Los Jorrios y Entzia
y en sus correspondientes planes de ordenación de los recursos naturales
(PORN) previstos en la Ley de Conservación de la Naturaleza del
País Vasco.
Dolmen y sierra de Aitzgorri desde las campas de Urbía. Foto : A.C. El futuro Parque Natural de Aitzgorri protegerá el macizo más alto del País Vasco. La cota de Aitzuri, con 1.551 metros, representa su mayor elevación. El valor natural de Aitzgorri descansa, en primer lugar, en su atormentada formación kárstica, que ha definido lapiaces, dolinas, cubetas y cañones. Las comunidades vegetales presenten son variadas, aunque los grandes hayedos de la vertiente guipuzcoana y los robledales de roble albar son especialmente abundantes. Otras comunidades presentes reparten su desigual número, como los marojales y los diversos matorrales. Los prados de montaña, tal como sucede en los parques de Gorbea, Urkiola y Aralar, son aprovechados por una importante cabaña de oveja de raza latxa. Las especies faunísticas de montaña están bien representadas. Se pueden citar como notables la existencia del tritón alpino, rana ágil, halcón abejero, azor, buitre leonado, alimoche, halcón peregrino, águila calzada, águila culebrera, milano real, chova piquirroja, marta, gato montés y turón. Uno de los accesos más utilizados por la vertiente guipuzcoana se hace a través de Oñati y la carretera que sube hasta el Santuario de la Virgen de Arantzazu, uno de los más conocidos del País Vasco por la devoción mariana y la excelencia arquitectónica y artística de la iglesia. Desde este punto, tras detenerse en la obra arquitectónica, es recomendable hacer un pequeño esfuerzo para alcanzar por un camino muy transitado las campas de Urbía, lugar de pastoreo que ofrece también la posibilidad de ver algunos monumentos megalíticos. También es interesante conocer el Túnel y Calzada de San
Adrián, ancestral lugar de paso en la ruta que unía Gipuzkoa
con la meseta. A este punto se puede acceder por camino menos largo desde
Otzaurte en Gipuzkoa. Desde la vertiente alavesa hay otros caminos que
también se internan en el Parque.
El marojal de Izki es uno de los principales en la Península y Europa. Foto: José María Fernández. El futuro Parque Natural de Izki se ubica en la comarca de la montaña alavesa, entre los municipios de Arraia-Maeztu y Bernedo. En su extremo occidental limita con el Condado de Treviño. El espacio delimitado como parque sólo contempla en su interior el pueblo de Corres, un pequeño núcleo de menos de cien habitantes. Las elevaciones principales del Parque (Capilduy, San Cristóbal, San Justo o la Muela), que superan por poco los 1.000 metros, son miradores excepcionales de un área donde se alternan masas boscosas con cultivos y prados para usos ganaderos. El valor fundamental desde el punto de vista vegetal son las impresionantes masas de roble marojo, que colocan este espacio como uno de los más importantes de toda Europa por su buen estado de conservación. Hay también interesantes comunidades de abedules, la mayor concentración de la provincia, además de hayedos, quejigales y carrascales. Son igualmente interesantes los barrancos, destacándose el formado por el río Izki en el mismo pueblo de Corres. En cuando a la fauna, son abundantes las comunidades propias de los bosques, campas y riberas. Grandes mamíferos como el jabalí conviven con el corzo o el gato montés. La vía principal de acceso se hace a través de la carretera A-132, que une Vitoria-Gasteiz con Estella. A la altura de Maeztu nos introducimos por la pequeña pero recién reformada carretera que nos lleva hasta el encantador Corres, un buen punto de partida para nuestras excursiones. La carretera que une Bernedo con Antoñana ofrece más puntos de acceso al interior del Parque. Aunque no existen aún senderos balizados para adentrarse en bosques
y montes, hay sencillas opciones de paseos y excursiones fáciles
de llevar a cabo siguiendo los caminos forestales: recorrer el barranco
formado por el río Izki entre Corres y Bujanda, adentrarse por los
caminos que nos permiten ascender hasta La Muela o seguir nuestra intuición
entre el marojal para pasar buenos momentos de esparcimiento.
Estalactitas excéntricas en las Cuevas de Pozalagua (futuro Parque Natural de Peñas de Ranero-Los Jorrios). Foto: Javier Bustamante. Este Parque se sitúa en el extremo noroccidental de Bizkaia, limitando con Cantabria. Afecta a los municipios de Carranza y Trucíos, constituyendo la última propuesta para su protección como parque natural. En sus límites se encuentran dos formaciones kársticas de interés internacional: la Torca del Carlista y la Cueva de Pozalagua. La primera es la cavidad mayor descubierta en Europa y la segunda en su género en todo el mundo, mientras que la Cueva de Pozalagua presenta unas originales formaciones de estalactitas excéntricas no vistas en tal cantidad en otra parte del continente europeo. Las comunidades vegetales son, igualmente, de excepcional interés; en especial el encinar cantábrico, aunque también podemos encontrar hayedos y grandes espacios dedicados a los prados y cultivos. Entre las comunidades animales aparecen especies francamente difíciles de ver en otros puntos de la Comunidad Autónoma, como son el armiño y la ratilla nival. También se hace notar la presencia del alimoche, halcón peregrino, el aguilucho pálido, el buitre leonado o el topo occidental. El acceso más fácil se hace a través de la carretera comarcal C-6210, que tras coronar el alto de la Escrita nos deja ver el gran valle de Carranza en todo su esplendor. Una vez en el valle es suficiente encaminarse hasta el barrio de Ranero desde donde se llega en coche a la puerta de la Cueva de Pozalagua. Una excursión posible es acceder desde la misma boca de la Cueva,
remontando la fuerte pendiente, hasta la cima de las Peñas de Ranero,
desde donde se tiene una panorámica inmejorable.
El monte Ernio es uno de los más visitados en Gipuzkoa (futuro Parque Natural de Pagoeta). Foto : A.C. El Parque Natural de Pagoeta se localiza en la parte central del Territorio Histórico de Gipuzkoa, y comprende desde el macizo de Ernio-Gazume hasta la finca de Pagoeta, al norte de la localidad de Aia. Desde las cimas del macizo se obtienen inmejorables panorámicas, tanto de la costa como de los valles del interior. Los bosques, que crecen a la sombra de las cimas calizas, son un atractivo básico del Parque, que se realza cada otoño con la amplia variedad de colores. Los hayedos ocupan, sobre todo, la vertiente norte del Ernio. Los prados, robledales y bosques mixtos atlánticos componen, junto a las plantaciones forestales de coníferas, el resto de las comunidades vegetales presentes. La fauna está formada por especies propias de la montaña y los bosques cantábricos, destacándose las apariciones del aguilucho cenizo, el halcón peregrino y el alimoche. Para llegar al Parque se puede hacer por la carretera GI-2634, que une Azpeitia y Tolosa, y pasa por fantástico valle de Errezil (Régil) y alto de Bidania. También se accede por la carretera GI-2631, que desde el alto de Orio, nos lleva por Aia hasta Villabona. Hay dos excursiones sencillas que tienen el Ernio como objetivo. Una parte desde el alto de Bidania por sendero marcado y accede hasta el collado de Zelatun, antesala de la cima. La otra, desde Venta de Iturrioz, también nos acerca al collado de Zelatun. Una tercera excursión recomendable, y no sólo por los
valores naturales, es la que nos lleva a visitar la finca de Pagoeta donde
encontramos el Molino y la Ferrería de Agorregi, además de
un interesante Centro de Información e Interpretación (Parketxea)
en el caserío Iturraran, que lleva realizando desde hace años
programas de educación ambiental. El complejo se completa con un
Aula de la Naturaleza próxima al Centro.
Camino entre hayas hacia las campas de Legaire en la Sierra de Entzia. Foto : A.C. La tierra ocupada por el futuro Parque de Entzia corresponde a la prolongación alavesa de la navarra sierra de Urbasa y constituye la frontera entre la Llanada Oriental y la Montaña Alavesa. La sierra que da nombre a todo el Parque se eleva bruscamente sobre la Llanada y el valle de Arana, formando una altiplanicie donde se suceden los hayedos y los pastos de montaña. En las zonas soleadas y más bajas del Parque se pueden ver quejigales, marojales y enebros. Uno de sus fenómenos geológicos más interesantes lo constituye, en su parte occidental, el barranco de Igoroin, labrado en los montes de Iturrieta por el arroyo del mismo nombre. En este hábitat boscoso y montano hay numerosas especies, destacándose el tritón alpino, halcón abejero, águila real, azor, gavilán, milano real, chova piquirroja, gato montés, turón y marta. El acceso se hace por la N-1 Madrid-Irún hasta Salvatierra, donde se toma la A-2128 hacia Estella por el puerto de Opakua. También se puede acceder por la carretera A-3114, cogiendo el desvío de la A-3114 de Maeztu a Iturrieta. Una excursión interesante puede comenzar, tras dejar Salvatierra, en el pueblecito de Arrizala para conocer el dolmen más bonito de todo el País Vasco: el de Sorginetxe (Casa de las brujas). Después se asciende hasta el alto de Opakua, desde donde nos adentramos por nuestra izquierda en las campas de Legaire, tras recorrer unos seis kilómetros por carretera asfaltada. A partir de aquí, nos basta con caminar por las campas, descubrir los caminos que se internan en los hayedos, conocer de cerca detalles del secular pastoreo, ver algunos pequeños dólmenes repartidos por esta área e incluso alcanzar los espectaculares cortados que asoman a la Barranca navarra y la Llanada Alavesa para disfrutar de vertiginosas panorámicas de las grandes sierras vascas. La otra excursión tiene como centro de atención el barranco de Igoroin, muy fácil de recorrer, que une los pueblos de Roitegi y Musitu. En su recorrido descubrimos el molino de Igoroin, hoy destruido, así como la presencia de quejigos, en las zonas soleadas, y las hayas en las de umbría. En el curso del río también hay oportunidades para ver pequeñas formaciones de bosque de ribera. BIOTOPOS Además del ya mencionado biotopo de Itxina, que está incluido
en los límites del Parque Natural de Gorbea, el Gobierno Vasco ha
utilizado la misma figura de protección para las lagunas de Biasteri
(Laguardia), el río Leizarán y la zona costera de Inurritza
en Zarautz.
Laguna de Carralogroño en el biotopo de Laguardia. Foto: Instituto Alavés de la Naturaleza. Las lagunas de Carralogroño y Carravalseca, de carácter endorreico, además de la zona encharcada de El Prao de la Paul, próximas a Biasteri (Laguardia) son utilizadas como área de reposo, cría y alimentación para diversas especies de aves acuáticas. Estos humedales han sobrevivido a la desecación practicada desde hace años para utilizar la tierra con fines agrícolas y están bajo protección desde 1995. Entre las especies más interesantes observadas están la cigüeña común, la agachadiza común y el chorlitejo chico. El valor de la flora no se queda atrás, puesto que algunas plantas que crecen en las lagunas son auténticas rarezas mundiales. El humedal mejor preparado para la visita es el "Prao de la Paul", ya
que es recorrido en toda su orilla por un camino. La mejor época
para divisar las aves es de septiembre a marzo.
Leizarán. Foto: Xabier Lizaur. También en 1995 se aprobó la salvaguarda del biotopo del río Leizarán. Comprende el río y las riberas desde su entrada en territorio guipuzcoano junto a la estación de Plazaola hasta unos pocos kilómetros antes de alcanzar la localidad de Andoain, en la que el Leizarán confluye con el Oria. El fondo de este encajado valle fue recorrido entre 1914 y 1953 por el ferrocarril de Plazaola que unía la capital guipuzcoana con Pamplona. Hoy en su camino podemos encontrar, además de los innumerables túneles ya reacondicionados en la actualidad para el tránsito de senderistas y ciclistas, una aliseda en buen estado de conservación y manchas de robledales, así como comunidades vegetales propias de roquedos. La fauna tiene en el desmán del Pirineo, el visón europeo
y la trucha común sus representantes más importantes.
Marismas y dunas del biotopo de Inurritza. Foto: Mikel de Francisco. La declaración, el pasado mes de marzo, del biotopo de Inurritza supone una interesante novedad en la Red de Espacios Naturales Protegidos de la Comunidad Autónoma Vasca; la consideración de esta figura para un área costera. El biotopo, que tiene una extensión de 51 hectáreas, se ubica al este de la localidad de Zarautz y comprende los arenales de la anteplaya y parte de la desembocadura de la regata de Inurritza. Entre el complejo dunar, su aspecto geológico más sobresaliente, y la pequeña marisma se acogen importantes endemismos de flora y prestan, asimismo, un adecuado hábitat para el reposo de las aves limícolas en su migración. A estas cuatro primeras declaraciones se irán añadiendo
otras puesto que la figura del biotopo protegido se utiliza para la conservación
de ecosistemas, comunidades, elementos biológicos, áreas
de interés geológico, así como lugares concretos del
medio natural y formaciones de notoria singularidad, rareza, belleza o
destacado interés científico que merezcan una valoración
especial. Y dentro de esta categoría podrían llegar a encuadrarse
una parte del casi un centenar de enclaves que ya en 1992 fueron catalogados
como espacios necesitados de protección en un informe encargado
por el Gobierno Vasco.
ALBERTO CASTRO
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