Año
1. Nº 10. Octubre de 1997
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JOHN MALKOVICH, UN EUROPEO AMERICANO "No tengo nada de asesino y jamás se me pasaría por la cabeza hacer lo que hago en 'En la línea de fuego'" ¿Qué quieren que les diga? Cuando se anunció la llegada a Donostia-San Sebastián del actor John Malkovich para promocionar su, entonces, última película "En la línea de fuego", no las tuve todas conmigo, porque su papel en esta película, el psicópata asesino Mitch Leary, es francamente inquietante. Me ha pasado siempre con este actor. Y es que su mirada estrábica le ha llevado a componer una serie de tipos con cierto toque de locura. ¿Cómo será realmente Malkovich? Es la pregunta que me hice cuando aún no había dado dos pasos sobre la alfombra de la suite que ocupó en el Hotel María Cristina de la capital donostiarra. Al fondo, sentado en una butaca y tomándose un café, me esperaba el personaje en cuestión. Me miró como tratando de descubrir mis intenciones. Vestía un traje claro, chaleco y camisa blanca con cuello "a lo chino". Piernas cruzadas, gafas y cabeza rapada, Aquí no tiene el pelucón de "Las amistades peligrosas" ni la apariencia del disminuido de "De ratones y de hombres". A simple vista me parece que estoy ante un hombre listo que, en estos momentos, me está haciendo un análisis de urgencia para luego contestarme de acuerdo con el juicio que se ha formado. -Le recuerdo en un pequeño papel de "Los gritos del silencio", una de mis películas favoritas de la década de los años 80 -le digo por eso de que hay que romper el hielo por algún sitio-. -Bueno, ese trabajo lo hice hace ya bastantes años -me contesta- y ha quedado un poco trasnochado. Me trae buenos recuerdos porque fue mi primera aparición en la pantalla. Pero, ¿me quiere decir qué es lo que le llamó la atención de aquel título? -Tal vez el hecho de que la acción se movía en torno al
mundo del periodismo y que la historia, además de real, tenía
una carga humana realmente importante. ¿No le interesan a usted
este tipo de argumentos?
"JUEGO A INTERPRETAR" -Hablando de juego, ¿a qué juega usted en el mundo del cine? -Mire usted, yo empecé en Chicago trabajando en el teatro donde, de alguna forma, conseguí un reconocido prestigio. Lo del cine fue casi una casualidad, pero no he abandonado los escenarios a donde vuelvo en cuanto me permiten los compromisos cinematográficos. ¿Que a qué juego...? A interpretar. Simplemente. -...Y siempre en papeles canallescos. ¿Disfruta haciéndolos? -Personalmente tengo cierta inclinación por incorporar a malvados. Para mí tienen un especial atractivo y mi físico se presta a ello, pero no hubiera rechazado el papel de Peter Pan si Spielberg me lo hubiera propuesto cuando hizo "Hook". Creo que tengo la misma capacidad interpretativa para hacer de inocente que de culpable en una o varias historias. ROZANDO EL OSCAR John Malkovich nació en Benton, lllinois, Estados Unidos, el 9 de diciembre de 1953. Tras cursar estudios en la Universidad de su estado, se asoció al director escénico Gary Sinise para hacer teatro en Chicago. Los premios que consiguió sobre los escenarios le sirvieron de pasaporte para el cine donde, a poco de empezar, ya fue nominado al Oscar al Mejor Actor Secundario al incorporar al ciego de "En un lugar del corazón". -Fue una gran ocasión para mí y la vi desde el primer momento. "Places in the heart" o "En un lugar del corazón", como dice que se tituló en España, era una historia muy bonita, donde la viuda de un "sheriff" que cultiva algodón tenía que hacer frente a la situación, contando para ello con la única ayuda de su cuñada, un negro y un ciego. Curiosamente, el Oscar me lo arrebató un médico, Haing S. Ngor, con el que había trabajado en "Los gritos del silencio". -¿Lo mereció más que usted? -Reconozco que hizo una gran creación. Era un papel muy agradecido, como el mío. O como el de disminuido que interpreté en "De ratones y de hombres". Son creaciones donde echas toda la carne en el asador. En esa ocasión él tuvo mejor suerte. La suerte es también una gran aliada en esos casos. LA CLAVE: SABER ELEGIR LA PROFESION
-No demasiado. En esta profesión, como en todas, hay gente que precisa un gran esfuerzo para actuar con naturalidad, amén de tener un buen director que le diga cómo debe de hacerlo. Unos tienen un don especial y no necesitan esforzarse para dar con el personaje, pero para otros el ponerse ante una cámara y que les digan "¡¡¡Acción!!!" tiene que ser como para echarse a temblar. Hay una gente que está capacitada para escribir, para cocinar, para interpretar... Otra no. Lo terrible es equivocar la profesión. -He creído entenderle antes que no renunciará nunca al teatro. ¿Por qué? -Porque es la esencia de la interpretación. El cine es un gran negocio que depende principalmente del lanzamiento que se le haya dado a la película. Luego, los productores pasan a fijarse únicamente en la taquilla que ha hecho la primera semana en todo el mundo. Es el momento en que dicen: "Hemos ganado tantos millones...". A partir de ese momento la película les importa poco. El primer tirón de taquilla es el que les vale. Lo que ganen después es como una propina que nunca viene mal. Pero es tras la primera semana cuando deciden cuál va a ser su siguiente producción. ¿Los que trabajan en el filme? Su único interés por ellos es el meramente especulativo. Con Fulano en cabeza de reparto gano más que con Mengano. Así que Mengano lo tiene claro en mis siguientes películas. -Entonces, ¿qué pinta usted atentando contra el presidente de los Estados Unidos en "En la línea de fuego"? -Lo mismo que usted haciéndome esta entrevista: estoy ganándome la vida. Así de sencillo. Espero tranquilizarle diciéndole que soy una persona pacífica incapaz de matar a una mosca y que nunca justifico la muerte violenta. Mi papel en este filme me permite expresarme en muchos niveles sucesivos, tal como se estructuran las cajas chinas o las "matrioskas" rusas. -Siempre me he preguntado cuánto de usted mismo pone en los personajes que interpreta. Acláreme por favor. -Ja, ja (suelta una carcajada, seguramente que para hacer
tiempo y pensar la respuesta). No tengo nada de asesino y jamás
se me pasaría por la cabeza hacer lo que hago en esta película
ni en otras muchas. Yo soy una cosa y mis personajes otra. Lo único
que pongo de John Malkovich en mis interpretaciones es una buena voluntad
por complacer al director creando el tipo que han definido en el guión.
Lo único mío es el cuerpo y la creación. Pero, tranquilícese,
que ahora no me voy a levantar de la silla y voy a empezar a liarme a tiros
con todo el personal. Soy mucho más tranquilo de lo que en pantalla
parece.
Cartel de "En la línea de fuego", en la que Malkovich hace el papel de psicópata asesino. -Sin embargo, me han dicho que debido a su, llamémosle, inquietud, va puntualmente donde el psicólogo para relajarse un poco. ¿Cierto? -A medias. Voy donde el psiquiatra como el ochenta por ciento de los norteamericanos. Es como una cura espiritual que suele venir muy bien. ¿No lo hace usted? -De momento no, pero tendré en cuenta su consejo si me encuentro en su situación. Lo decía porque tiene fama de ir por libre en su trabajo, de no relacionarse con nadie... -Es que mucho de lo que hay a mi alrededor tampoco crea que merece la pena. Tal vez sea un tanto individualista. Voy a un estudio, realizo el trabajo lo mejor que sé hacerlo y me marcho. No me gusta andar brujuleando por los despachos. Le diré algo que a muchos les puede parecer una herejía: odio las ceremonias de entrega de los Oscar, que más parecen pasarelas de moda. Y hasta la misma estatuilla no me dice nada. ¿Soy raro por eso? Creo que hay muchos intérpretes que piensan lo mismo, pero como yo voy de malo... "ME APASIONA LA PRODUCCION" -¿Le atrae la especialidad de la dirección? -Prefiero la producción, algo que ya he hecho. Me interesa crear la película desde el inicio y concebirla desde el momento en que tienes un buen guión en la mano. Sentir esa extraña y agradable sensación de releer una historia y estar imaginándotela en imágenes con los rostros de los intérpretes más idóneos, que no siempre son los que luego se hacen cargo de los papeles. Si, la producción me apasiona. -A simple vista parece que el contacto directo de la interpretación junto a las grandes luminarias de Hollywood puede tener más atractivo, ¿no? -Pero es de cara a la galería. Verá, yo he trabajado con muchas primeras figuras y no he llegado a tener ese contacto personal de mutuo conocimiento o de establecer una amistad que puede derivar de un diario trabajo compartido. Me suelo limitar a hacer mi labor lo mejor que sé hacerla y a continuación me voy a mi hotel o a mi casa. Se suelen tener charlas de compañía, pero generalmente no se profundiza en problemas propios. Entre otras cosas porque cada uno tiene los suyos y difícilmente te los van a resolver otros. ¿Que soy poco sociable en este aspecto...? Pues puede que sí, pero ni más ni menos que otros actores. -He leído por ahí que usted no cree que Hollywood sea la Meca del cine. ¿Qué quiere decir con eso? -Sencilla y llanamente, que Hollywood no es la panacea del buen cine. Se hacen extraordinarias películas en Europa y mi estancia en este continente, con un seguimiento próximo como el que he hecho, me lleva a pensar que la Meca está allí donde haya un buen realizador. Mi carrera está enfocada hacia un trabajo que puedo realizar lo mismo en un continente que en otro y, a decir verdad, la mayor parte de las películas de presupuesto más alto las he realizado en Europa. Las características del trabajo son muy similares. EN EUROPA MAS VECINDAD John Malkovich actualmente vive en Francia tras haber residido en Italia y el Reino Unido. De ahí que su conocimiento del cine que se hace por estas latitudes sea grande. Lo mismo que de otros temas. Por ejemplo, del País Vasco. -Créame que en Estados Unidos apenas si tenía un conocimiento de lo que era el País Vasco y de sus características. Todo ello era debido a que los medios de comunicación de aquel enorme territorio difícilmente dan noticias de fuera de sus fronteras como no sean hechos que puedan calificarse de "históricos". No es lo mismo aquí, en Europa, donde se viven más de cerca las cuestiones de los países vecinos. Aquí, por decirlo de alguna forma, se esté más al corriente de lo que pasa en tu vecindad. -¿Se pensó dos veces el viaje a Euskadi? -No, simplemente hablé con mi representante por si tenía algún trabajo que coincidiera con el viaje y consulté con mi agenda. El resto lo puede ver: aquí estoy y espero aprovechar estos días para conocer la ciudad más bonita de Europa, según dicen. Me han hablado mucho de su gastronomía y, dentro de ella, de un pescado que llaman algo así como "txipirones" y son negros... Vamos, este detalle ha sido como una advertencia. -Más que pescado digamos que es un molusco cefalópodo que... -...Cefa ¿qué? -Bueno, dejémoslo en molusco y es un plato exquisito, a pesar del color de su salsa. -Será mi almuerzo de hoy. Y John Malkovich, el inquietante loco que quería asesinar al
presidente de Estados Unidos en "En la línea de fuego", pasó
por Donostia-San Sebastián dejando un buen recuerdo. No ha quedado
registrado en las crónicas de sociedad si su enfrentamiento a los
cefalópodos tuvo un saldo positivo.
ALBERTO LOPEZ ECHEVARRIETA
Fotos y material de archivo: ALE
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