Año 1. Nº 10. Octubre de 1997 

 
 
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EL MUSEO GUGGENHEIM BILBAO ABRE SUS PUERTAS
Una extraordinaria oferta cultural imposible de encontrar en otras colecciones privadas de arte moderno y contemporáneo
La inversión rondará los 23.000 millones de pesetas, aunque 14.000 corresponden al edificio y la urbanización de los espacios adyacentes

El Museo Guggenheim Bilbao abrirá sus puertas al público el próximo 18 de octubre, tras cuatro años de obra, para convertirse en uno de los factores primordiales para la revitalización de la comarca. Del 3 al 17 de octubre se han programado una serie de actos (ver Agenda de actividades del País Vasco) para celebrar a lo grande este hecho histórico para la ciudad y el arte. 
 
Vista del edificio del museo, junto con el Puente de la Salve, en el que se integra su diesño. Foto: Jorge Sobrado. 

Situado junto a la ría, en pleno corazón del entramado urbano, la culminación de este proyecto diseñado por el arquitecto canadiense Frank Gehry abre una nueva etapa para realzar y proyectar una nueva imagen internacional de Bilbao. 

La inversión final rondará los 23.000 millones de pesetas, de los que aproximadamente 14.000 millones se han destinado al presupuesto de la obra. 

La singularidad del diseño del edificio, que utiliza el titanio, la piedra caliza y el cristal para crear complejas formas prácticamente escultóricas, y la calidad de los fondos de los Museos Guggenheim en Nueva York y Venecia, además de las obras de la recién creada colección permanente de la sede bilbaína, componen una extraordinaria oferta cultural imposible de encontrar en otras colecciones privadas de arte moderno y contemporáneo. 

La exposición inaugural, dedicada a "Los Museos Guggenheim y el arte de este siglo", presentará toda la variedad del arte del siglo XX con una cuidada selección de obras maestras modernas, junto a ejemplos destacados del expresionismo abstracto alemán, arte informal europeo y las tendencias surgidas en los últimos cuarenta años. Se incluyen también obras procedentes de artistas españoles consagrados como Eduardo Chillida y Antoni Tàpies, y otras firmadas por Cristina Iglesias, Susana Solano y Francesc Torres. Se completa esta relación de 300 obras con las incluidas en la recién creada colección permanente donde se integran obras de Mark Rothko, Wilhem de Kooning, Richard Serra y Francesco Clemente, entre otros. 
 


"Villa Borghese". 1960. Willem de Kooning. 

"La inauguración del Museo de Bilbao en 1997 marcará una nueva era importante en la historia del Guggenheim", señaló no hace mucho tiempo Thomas Krens, director de la Fundación Guggenheim de Nueva York. Ya ha llegado el momento y todos, representantes de la fundación estadounidense y autoridades políticas vascas, se felicitan por la terminación de un museo diferente, que nace con la pretensión de convertirse en punta de lanza de la revitalización de Bilbao y su comarca. 

Frank Gehry, nacido en Toronto, Canadá, hace 68 años, ha sido el encargado de proyectar y desarrollar este nuevo Museo, al que califica como "un homenaje rudo a la vida portuaria industrial". 

UN ACUERDO DE COLABORACION 

El Museo Guggenheim es el resultado de la colaboración entre las Administraciones vascas y la Fundación Guggenheim de Nueva York. Este acuerdo tiene su base en la complementariedad de recursos, ya que mientras que la Administración vasca aporta la autoridad política y cultural, además de soportar los gastos de la construcción y el funcionamiento del Museo, la fundación norteamericana participa con sus colecciones, programas de exposiciones especiales y su larga experiencia en la gestión museística. 

Hasta llegar a esta apertura, el proyecto ha debido recorrer un largo camino no exento de polémicas ni acalorados debates sobre la conveniencia de ubicar un Museo de estas características y con esta enorme inversión. 

A finales de los 80, las instituciones vascas comenzaron a formular un plan de revitalización del Bilbao metropolitano, que fuera capaz de regenerar la ciudad y buscar nuevas actividades económicas diferentes de los sectores tradicionales que se encontraban abocados a su desaparición. Como elemento innovador se pensó en la creación de un museo de arte moderno y contemporáneo, que fuera capaz de convertir la capital vizcaína en un lugar propicio para atraer inversiones y nuevas actividades, además de interesar a los amantes del arte. Del mismo modo se estimó que el museo debería tener la capacidad de convertirse en el nuevo símbolo de la ciudad. 

Tras el acuerdo con la fundación Guggenheim, que se muestra interesada en el proyecto al coincidir su planificación estratégica para la ampliación de su estructura fuera de Nueva York, y las correspondientes negociaciones para los detalles sobre desarrollo y programaciones, se decide, en julio de 1991, seleccionar a Frank Gehry como arquitecto. 

Sólo un mes más tarde se constituye el Consorcio del Proyecto Guggenheim Bilbao, integrado por el Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Bizkaia, para supervisar la planificación y construcción del museo. 

La primera piedra se coloca el 23 de octubre de 1993. 

Mientras poco a poco se levantaban las complejas estructuras arquitectónicas junto a la Ría, el Consorcio y la Fundación Guggenheim ofrecen dos exposiciones en 1993 y 1995 para dar a conocer la calidad de las colecciones Guggenheim y en junio de este año se establece el plan operativo hasta el año 2000. 

Aún antes de su inauguración oficial el edificio ha sido el marco ideal para la celebración de dos eventos de eco internacional: la entrega del prestigioso Premio de Arquitectura Pritzker y la conferencia europea sobre seguridad y salud laboral organizada por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo. 

EDIFICIO-ESCULTURA 

La inversión total del proyecto cultural rondará los 23.000 millones de pesetas, aunque la construcción del edificio y la urbanización de los espacios adyacentes sumarán unos 14.000 millones de pesetas. 

En la construcción de los edificios se han empleado materiales de titanio, piedra caliza y cristal. 

El Museo, que ocupa una superficie total de 24.000 metros cuadrados, está compuesto por una serie de edificios interconectados que albergan las galerías, un auditorio, un restaurante, un café, tiendas y las oficinas. El punto de encuentro central de los edificios se ha configurado en torno a un gran atrio. 

La cubierta del Museo es una composición de volúmenes recubiertos de finas placas de titanio, donde se reflejan las cambiantes luces de la villa. El exterior se destaca también por unas grandes zonas acristaladas, que sirven de nexo de unión entre los edificios, así como por una alta torre semicubierta de piedra al otro lado del Puente de la Salve. Fue justamente esta propuesta de integración del Museo con el puente, la Ría y los edificios circundantes uno de los valores esenciales que llevaron a las autoridades a elegir su proyecto frente a las ideas de Arata Isozaki o Wolfgang Prix. 

La complejidad del diseño, que presentaba el Museo con formas claramente escultóricas, obligó a la utilización de un programa de ordenador conocido como Catia, un programa de diseño tridimensional altamente sofisticado, desarrollado en un principio para la industria aeroespacial, con objeto de trazar superficies curvadas mediante control numérico finito. 

El interior del Museo se articula en torno al atrio, con tres niveles de galerías diferentes conectados por un sistema de pasarelas curvilíneas, un ascensor de cristal y torres de escaleras. 

El atrio central tiene 300 metros cuadrados de superficie y una altura de 50 metros. La luz le llega a través de las enormes cristaleras que lo rodean y de la amplia claraboya del techo, y servirá como punto de encuentro y orientación dentro del Museo. Igualmente, siempre que se requiera, será habilitado para acoger exposiciones monumentales específicas. 

El Museo incluye, además de las galerías de proporciones clásicas, espacios para la presentación de obras de gran tamaño. El mayor de todos es una enorme galería de 130 metros de longitud por 25 de anchura que se extiende por debajo del Puente de la Salve y acaba en la torre. Esta enorme galería, libre de columnas, permite la instalación de obras de gran tamaño que no podrían ser expuestas en espacios más pequeños. 
 


Una torre abierta, al otro lado del Puente de la Salve remata una enorme galería de 130 metros de longitud por 25 de anchura. Foto: Jorge Sobrado. 

La mayoría de las galerías del Museo reciben luz natural a través de lucernarios, aunque se le ha dotado también de variados sistemas de iluminación artificial. 

Además del atrio y las galerías de exposiciones, el edificio dispone de una serie de dependencias accesibles también desde el exterior, con objeto de permitirles operar independientemente del horario de apertura de la pinacoteca. 

UNA EXPOSICION ANTOLOGICA 

El Museo Guggenheim Bilbao abrirá sus puertas con una exposición de más de 300 obras de arte moderno y contemporáneo de las colecciones del Museo Guggenheim Bilbao y de la Fundación Guggenheim de Nueva York. 

La exposición inaugural presentará toda la variedad del arte del siglo XX, desde los primeros pasos del cubismo al comienzo de siglo hasta las últimas experimentaciones con tecnologías basadas en los medios de comunicación. 

Estarán presentes cuadros de los más grandes creadores de este siglo, como Marc Chagall, Vasily Kandinsky, Henri Matisse o Pablo Picasso. El arte europeo y americano de mediados de siglo, donde se destacan artistas del expresionismo abstracto americano y el informalismo europeo, estará representado por algunas de sus más insignes figuras, como Wilhem de Kooning, Jean Dubuffet, Jackson Pollock y Mark Rotkho. Del mismo modo podrán verse pinturas y esculturas de Antoni Tàpies y Eduardo Chillida, dos de los artistas españoles más destacados de este siglo. 

La colección permanente del Museo se centrará en la adquisición de obras realizadas a partir de mediados de siglo y, por este motivo, la exposición inaugural dará especial importancia al arte de los últimos cuarenta años. Se presentarán ejemplos destacados del pop art, minimalismo, arte povera, arte conceptual y los caminos específicos seguidos por cada una de las siguientes generaciones. Podrán verse, entre otras, obras de Carl Andre, Joseph Beuys, Gilbert y George, Yves Klein, Roy Lichtenstein, Agnes Martin, Mario Merz, Robert Morris, Bruce Nauman, Claes Oldenburg y Andy Warhol. En la exposición se incluyen obras de artistas españoles como Cristina Iglesias, Susana Solano y Francesc Torres. 

Otra parte de esta exposición antológica, que trata de mostrar con los mejores ejemplos la evolución del arte en este siglo, estará a cargo de artistas como Anselm Kiefer, Francesco Clemente, Jenny Holzer o Richard Serra. 

Las próximas exposiciones previstas tendrán lugar en enero de 1998, con "Un siglo de escultura: La Colección Nasher", y en junio, con el arte chino como protagonista. 

Del mismo modo, para los próximos cuatro años se pretende celebrar, entre otras, exposiciones retrospectivas de Robert Rauschenberg, Francesco Clemente y James Rosenquist, y monográficas sobre Kandinsky, la Factoría Warhol y la Bauhaus. 

COLECCION PERMANENTE 

El Museo Guggenheim Bilbao dispone de su propia colección permanente, con presencia de artistas europeos y estadounidenses. En concreto atesora ya obras de los siguientes artistas internacionales: Eduardo Chillida, Antoni Tàpies, Txomin Badiola, Francesco Clemente, Wilhem de Kooning, Jim Dine, Jenny Holzer, Prudencio Irazabal, Anselm Kiefer, Juan Luis Moraza, Sigmar Polke, Mark Rothko, Richard Serra, Clyfford Stilll y Francesc Torres. 
 


"Sin título". 1996. Prudencio Irazábal.  

El Museo seguirá una política de adquisiciones basada en tres criterios esenciales: obras características de los principales maestros del arte moderno, importantes exposiciones monográficas de artistas individuales y, por último, montajes para los grandes lugares dinámicos y a escala sin precedentes diseñados por Frank Gehry. 

Entre las obras maestras compradas destacan las de Wilhem de Kooning ("Villa Borghese" / 1960), Marth Rothko ("Sín título" /1952) y Clifford Still ("Sín título" / 1964), tres de los más grandes expresionistas abstractos de la posguerra. 
 


"Sin título". 1964. Clyfford Still. 

La colección del neo-expresionista alemán Anselm Kiefer, que abarca más de veinte años de su carrera, está conformada por trece interesantes obras. 

Es especialmente atrayente, además, la obra "Serpiente" (1994-97) del escultor norteamericano Richard Serra, que en esta colección permanente representa fielmente el diálogo previo entre el espacio de exposición y la escultura. Esta obra está especialmente pensada para el Museo y consiste en tres láminas de acero paralelas y onduladas de 33 metros de largo, 4'5 metros de alto y 8 metros de ancho. 

También se hicieron encargos al artista del transvanguardismo italiano, Francesco Clemente, y la norteamericana Jenny Holzer. El trabajo del primero es una serie de diecisiete pinturas titulada "La stanza della madre" (1995-1996) y la segunda ha creado una obra, "Sin título" (1997), con nueve filamentos dobles de letreros luminosos que bajan del techo hasta el suelo, creando un bosque visual de letreros. 

Las adquisiciones del arte vasco y español se han centrado en las figuras de Eduardo Chillida y Antoni Tàpies, además de otros creadores vascos más jóvenes, como Prudencio Irazabal, que nos propone en su "Sin título", de 1996, una inmersión en el color y el tacto o las sorpresivas piezas de Txomin Badiola o Juan Moraza. No hay que olvidar, tampoco, el montaje multimedia de Francesc Torres y su "Demasiado tarde para Goya". 

El Museo Guggenheim Bilbao continuará ampliando su colección y se encuentra en conversaciones para adquirir nuevas obras de artistas como Cristina Iglesias, Juan Muñoz y Susana Solano. 
 
UN SIMBOLO DE REVITALIZACION 

El Museo Guggenheim Bilbao es uno de los elementos más importantes del ambicioso proyecto de reurbanización y modernización de la capital emprendido por la Administración vasca, y en especial de la zona de Abandoibarra, donde se ubica. 

Un buen número de los proyectos emprendidos están firmados por arquitectos de talla internacional, como Norman Foster, diseñador del magnífico ferrocarril metropolitano, Cesar Pelli, encargado de la planificación urbanística global de 94.000 metros cuadrados en la zona de Abandoibarra, ocupada con anterioridad por instalaciones portuarias o Santiago Calatrava, autor del puente peatonal en Uribitarte sobre la Ría y de la recientemente emprendida renovación del aeropuerto de Bilbao. 

Cabe citar, por otro lado, la construcción del Palacio Euskalduna, en la misma zona de Abandoibarra, diseñado por los arquitectos Dolores Palacios y Federico Solano, que estará en servicio a partir del próximo año.

 

ALBERTO CASTRO

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