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LA CATEGORÍA DE PATRIMONIO INDUSTRIAL
El Puente Bizkaia, Monumento de la
Humanidad
El Puente ya estaba protegido por el Gobierno Vasco como Monumento con
la categoría de Bien Cultural Calificado
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Getxo (a la
izquierda) y Portugalete, unidas por el Puente de Alberto
Palacio. Foto: Beñat Bustamante |
El Puente Bizkaia,
más conocido como Puente Colgante de Portugalete, es, desde el pasado 13
de julio, Monumento de la Humanidad. Así ha sido declarado por el Comité
del Patrimonio Mundial de la UNESCO, reunido en Vilnius. El Puente
Bizkaia se incluye en el grupo del patrimonio cultural en una categoría
bastante reciente, y que cuenta aún con pocos monumentos: la de
patrimonio industrial. Hay que tener en cuenta que el hierro y la
industrialización han sido dos elementos muy característicos en la
historia del País Vasco y junto a ello el Puente Colgante es un elemento
único a escala mundial. Por otra parte, es el primer elemento cultural
de Euskal Herria en ser declarado Patrimonio de la Humanidad.
El Departamento de
Cultura del Gobierno Vasco promovió esta candidatura que teniendo en
cuenta la importancia cultural y emblemática del llamado puente
colgante.
En la selección
del Puente Bizkaia han concurrido muchos aspectos, pero quizás los más
importantes incidan en el carácter emblemático que representa, como
símbolo identificador de Bizkaia y el País Vasco, sin olvidar su valor
universal como eslabón en la cadena de puentes construidos en el siglo
XIX, de los que solamente se conservan tres más en Europa (el de
Rochefort-Martrou en Francia, el de Newport en Inglaterra y el de Osten
en Alemania). También se construyeron puentes de este tipo en África y
América, pero sólo ha sobrevivido el de La Boca en Buenos Aires. Además,
el Puente Bizkaia es de los pocos que sigue en uso habitual.
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Aunque se conoce
como Puente Colgante, realmente es un transbordador. Foto: Beñat
Bustamante |
El Puente Colgante
de Portugalete (denominación errónea, pues se trata realmente de un
transbordador; el nombre de colgante se lo otorgó una canción, tal vez
para que rimase con “elegante”), inaugurado en 1893, fue el primer
puente-trasbordador del mundo. Ideado por el arquitecto e ingeniero
Alberto Palacio, se encuentra en el tramo final de la ría de Bilbao,
sirviendo de unión entre las localidades de Portugalete y Getxo. Se
trata de un elemento estructural puro, desprovisto de cualquier
revestimiento decorativo y que consta de dos pilas dobles, que elevan
los cables hasta 61 metros de altura. Esos cables se anclan en ambos
extremos en macizos de cimentación situados a unos 110 metros de las
citadas torres. En la actualidad, el paso de barcos por ese punto de la
ría ha disminuido, pero los residentes permanentes asentados en ambas
riberas se han multiplicado y el puente sigue siendo su principal
vínculo de unión. Una modesta barca situada ría arriba le hace
competencia en el traslado de pasajeros entre ambas orillas.
El
Puente ya estaba protegido por el Gobierno Vasco con la declaración de
Monumento con la categoría de Bien Cultural Calificado.
Un poco de
historia
A finales del
siglo XIX, la comunicación entre las dos márgenes era muy complicada. La
fuerte intensidad del tráfico marítimo, la gran anchura a salvar y la
proximidad del mar con sus fuertes corrientes, dificultaban la
construcción de cualquier puente.
El arquitecto
Alberto Palacio ideó, con anterioridad a 1887, un trasbordador capaz de
permitir el paso de los barcos de vela y unir las dos márgenes. Para
ello se unió al ingeniero Ferdinand Arnodin, aportando el capital Santos
López de Letona. En 1888 la prensa comenzó a hacerse eco de este
proyecto y apareció un dibujo que mostraba barcos de vela y vapor
pasando por debajo de un puente muy similar al realmente construido. En
1893 se inaugura oficialmente. La barquilla original estaba construida
con tablones, disponiendo de refuerzos de chapa en los anclajes a los
cables de suspensión.
El Puente contó
inicialmente con dos clases de pasaje en la barquilla, separadas por una
red. Los pasajeros de 1ª, por un precio de 10 céntimos, disfrutaban de
tres filas de bancos cubiertos, situadas a ambos lados de la barquilla,
mientras que los de 2ª, por la mitad de precio, debían compartir la
parte central descubierta con carruajes, mercancías y ganado.
Palacio fue amigo
de Eiffel y ambos tuvieron similares ideas constructivas. De hecho,
Gustave Eiffel tuvo que terciar (cobrando una sustanciosa cantidad por
su dictamen) en una polémica con un constructor que cuestionaba la
seguridad del puente y retraso e incluso puso en peligro su
construcción. Pero el dictamen de Eiffel fue determinante. Con respecto
a este personaje, si bien es cierto que la Torre que lleva su apellido
es de una mayor grandiosidad, no lo es menos que el Puente Colgante
tiene mayor utilidad práctica. Tal vez por eso se ha adelantado al
emblema de la capital francesa en ser reconocido como Monumento de la
Humanidad.
El Puente Colgante
ha sido durante más de un siglo el referente de las obras monumentales
de Bizkaia, honor que hoy comparte con el Museo Guggenheim, en el que la
empresa del puente, El Transbordador de Vizcaya, S.L. figura como
“empresa benefactora”.
De lo que no cabe
duda es de que el reconocimiento por parte de la Unesco ha vuelto a
situar el País Vasco en las rutas turísticas internacionales. Y este
verano que termina ha dado fe de ello con un considerable incremento de
las visitas al puente, del que se han beneficiado los sectores
turísticos de Getxo, Portugalete y localidades próximas.
P. de Miguel
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